La tormenta blanca se apodera de la región alpina

Un vecino de Unken (Austria) descarga el tejado de un establo para evitar que la estructura se hunda por el peso de la nieve. :: efe/
Un vecino de Unken (Austria) descarga el tejado de un establo para evitar que la estructura se hunda por el peso de la nieve. :: efe

El temporal de nieve que azota numerosas comarcas de Alemania y Austria suma seis nuevos fallecidos e incomunica decenas de pueblos

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El temporal de nieve que azota desde hace diez días la región alpina y ha desatado la declaración de catástrofe en numerosas comarcas de Alemania y Austria continúa cobrándose vidas. La Policía austríaca anunció ayer la muerte de tres deportistas alemanes y la desaparición de un cuarto que fueron aplastados por una avalancha cuando esquiaban imprudentemente por una ruta que había sido declarada cerrada por su peligrosidad cerca de la localidad de Lech. La desaparición de los cuatro hombres de la Alta Suabia fue denunciada en la noche del sábado. Los cadáveres de tres de ellos, de 32, 36 y 57 años, fueron recuperados por las fuerzas de rescate en la medianoche.

Las labores de búsqueda del cuarto miembro del grupo, de 28 años, tuvieron que ser interrumpidas ante el aumento de las precipitaciones de nieve, que ponía en peligro a las unidades alpinas de socorro, según comunicó el alcalde de Lech, Ludwig Muxel, al mediodía de ayer. En los alpes franceses se registró la muerte de dos operarios de pista junto a la estación de esquí de Morillón, a unos 20 kilómetros de Chamonix, por la explosión prematura de una carga con la que pretendían provocar un alud controlado. El accidente se produjo a primera hora de la mañana, hora habitual de ese tipo de operaciones antes de la apertura de las pistas a los esquiadores con el fin de minimizar el peligro de avalanchas espontáneas.

En Alemania y Austria miembros de los respectivos ejércitos llevan días detonando explosivos, también con el lanzamiento de cargas desde helicópteros, para provocar aludes controlados y reducir el riesgo de desprendimientos que amenacen núcleos habitados, carreteras o vías de ferrocarril. Pese a todo, la localidad bávara de Balderschwang y sus 1.300 habitantes y turistas se encuentran aislados del mundo desde este domingo después de que una avalancha cubriera con toneladas de nieve la única carretera de acceso a la población, según anunció la policía de la cercana Oberstdorf. Las autoridades locales señalaron que, pese a todo, el abastecimiento de los encerrados está garantizado y subrayaron que el suministro eléctrico se encuentra intacto. «No está prevista por el momento la evacuación», dijo un portavoz municipal, quien reconoció, sin embargo, que se desconoce cuándo volverá a estar abierta la carretera.

Más de 1.700 soldados de la brigada alemana de cazadores de montaña y unidades sanitarias y de las Fuerzas Aéreas con docenas de helicópteros, apoyados por miles de bomberos voluntarios, miembros de la Cruz Roja y especialistas del servicio técnico de emergencias THW con maquinaria pesada trabajan a destajo desde hace días en Baviera talando árboles, limpiando carreteras y despejando tejados, muchos en serio peligro de hundimiento al soportar toneladas de nieve. Trabajan contra reloj ya que la región ha entrado en su segunda semana de precipitaciones ininterrumpidas. El primer ministro de Baviera, Markus Söder, subrayó que en su región se encuentran combatiendo las consecuencias de la tormenta de nieve más de 5.000 hombres y anunció el envío de 500 policías extras a las zonas afectadas.

También el tráfico ferroviario se está viendo afectado por la tormenta blanca. La línea entre Kempten y Lindau tuvo que ser cerrada por completo. «Han fracasado hasta ahora todos los intentos de despejarla con fresadoras o máquinas quitanieve», señalaron desde la empresa ferroviaria Deutsche Bahn. En Kempten, el Ayuntamiento ordenó el cierre inmediato de once pabellones deportivos ante el peligro de que sus tejados cedan al peso de la nieve. Las previsiones meteorológicas, entre tanto, no mejoran. Las precipitaciones de nieve continuarán en los próximos días y, aunque se espera una breve pausa con un ligero aumento de la temperatura antes de volver a caer, los expertos advierten de que no hará sino aumentar el peligro. La nieve mojada pesa más y si hiela seguidamente el peso vuelve a aumentar. Por ese motivo se mantiene la alarma por catástrofe en seis comarcas bávaras, mientras continúa el peligro extremo de aludes.

 

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