«No nos lo tomaremos a la ligera», advierte Trump

Imagen del vídeo difundido por el Pentágono. :: afp/
Imagen del vídeo difundido por el Pentágono. :: afp

EE UU presenta unas imágenes de satélite donde dicen ver a la Guardia iraní quitando del buque «una mina que no estalló»

MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL

Nueva York. El 5 de febrero de 2003 el secretario de Estado Colin Powell presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU imágenes de satélite en blanco y negro «difíciles de interpretar si no eres un experto» que, según dijo, demostraban que Irak trasladaba en camiones las armas de destrucción masiva para ocultarlas de los inspectores.

Powell lamentaría después el error en entrevista con Frontline, hace apenas dos años. «Sadam Hussein nunca nos proporcionó pruebas convincentes de que no tenía armas de destrucción masiva», justificó. John Bolton era entonces su subsecretario para el Control de Armas y Seguridad Internacional, autor del famoso discurso sobre el Eje del Mal, pronunciado el año antes de la invasión, y defensor desde el 11-S de implementar con dureza la Convención de Armas Biológicas de la ONU que prohíbe su uso. Irán era el otro eje de ese triángulo del mal sobre el que había dibujado una diana. En las últimas dos décadas ha defendido ardientemente la necesidad de bombardear sus instalaciones, a menudo en conferencias de los lobbies israelíes que le han contratado.

«Llevaba 'Irán' escrito»

El autor de ese despliegue mediático de «imágenes de satélite» y grabaciones «capturadas por la inteligencia estadounidense» es ahora el consejero de Seguridad Nacional con más poder que se haya visto nunca en la Casa Blanca. El jueves su equipo proporcionó al mundo otro documento de difícil interpretación que Donald Trump ve muy claro: «Irán lo hizo, porque habéis visto el vídeo», dijo ayer en la improvisada llamada telefónica de casi una hora que hizo a su programa favorito Fox & Friends, para que le felicitaran por su 73 cumpleaños. «Y no nos lo tomamos a la ligera».

Se supone que el vídeo muestra un bote de la Guardia Revolucionaria iraní, «de noche, intentado quitar con éxito una mina que supongo que no estalló (adherida al barco petrolero) y que básicamente llevaba 'Irán' escrito por todas partes», explicó el mandatario a los atentos presentadores, que asintieron con diligencia. Trump, con su simplismo habitual, les dijo que «supongo que no querían dejar atrás pruebas y me imagino que no sabían que nosotros tenemos cosas que pueden detectarlos en la oscuridad».

Irán, como EE UU, respondió el jueves a la llamada de socorro que lanzaron los petroleros en apuros y rescató a 23 trabajadores del barco noruego 'Front Altair', aunque en un principio el Pentágono lo negó «tajantemente» hasta que los iraníes mostraron vídeos de los noruegos tomando el té con ellos. Eso sí, contra su voluntad. Por su parte, el navío estadounidense 'Bainbridge' rescató a 21 ocupantes del petrolero japonés 'Kokuka Courageous', cuyo propietario ha negado que fueran minas las que provocaron el incendio. «Los trabajadores vieron algo que volaba hacia ellos y luego sintieron una explosión», explicó Yutaka Katada, presidente de la naviera Kokuka Sangyo. «Por la forma en la que se produjo no creo que fuera una mina, porque el daño hubiera quedado más repartido».

Además, la propia inteligencia estadounidense desmintió al presidente al decir que «no es tan fácil identificar quién fabricó una mina», aunque insiste en que esa fue el arma explosiva. Tampoco parece cuadrar que el gobierno de Teherán decidiera atacar a un barco japonés justo el día en que el primer ministro nipón, Shinzo Abe, visitaba Irán, por primera vez desde la revolución de 1979, para celebrar los lazos diplomáticos entre los dos países, y a la misma hora en la que se reunía con el ayatolá Jamenei. Japón es el cuarto consumidor de petróleo mundial y compra el 80% del crudo a Arabia Saudi, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos, que serían los primeros interesados en boicotear sus relaciones con Irán.

Abe hizo entrega de una carta de Trump en la que instaba a Irán a sentarse en la mesa de negociaciones «en un tono muy tajante», dijo el presidente a Fox.

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