El tiroteo a la sinagoga de San Diego se inspiró en Christchurch

Miembros de la comunidad judía de Poway, tras el ataque. :: afp/
Miembros de la comunidad judía de Poway, tras el ataque. :: afp

El detenido, que abrió fuego contra el templo y mató a una mujer, elogia en una carta las matanzas de Nueva Zelanda y Pittsburgh

A. G. WASHINGTON.

El presunto autor del tiroteo ocurrido el sábado en una sinagoga cercana a San Diego (California), en el que falleció una mujer y tres personas resultaron heridas, dejó escrito un manifiesto antisemita en las redes sociales y reconoció haberse inspirado en la matanza perpetrada el pasado marzo en la localidad neozelandesa de Christchurch, donde un supremacista abrió fuego contra dos mezquitas y mató a medio centenar de personas. Los investigadores del caso localizaron en las redes sociales del sospechoso, un joven de raza blanca de 19 años identificado como John Earnest, una «carta abierta» muy similar a la escrita por Brenton Tarrant -autor de la matanza de Nueva Zelanda- en la que reconocía su odio a los judíos y prometía defender su raza europea. «Tenemos copias de sus publicaciones y de su carta abierta y las estudiaremos para determinar su autenticidad y saber qué aporta eso a la investigación», precisó el sheriff del condado de San Diego, Bill Gore.

El sospechoso, que llevaba un fusil tipo AR-15, como el utilizado en numerosas matanzas en Estados Unidos en los últimos años, entró en la sinagoga de la localidad de Poway e inició el asalto mientras los fieles celebraban el último día de la Pascua judía. «Me preparaba para hacer tareas en mi jardín cuando escuché 6 o 7 detonaciones. Hubo una pausa, una voz de mujer gritando y luego otras 6 o 7 detonaciones», contó al canal local NBC7 Christopher Folts, que vive cerca del templo. Fue un guardia fronterizo fuera de servicio el que le disparó al sospechoso cuando huía. El agente logró alcanzar el vehículo del joven, detenido poco después por un equipo de la policía canina desplazado de inmediato a la zona, según informó el jefe de Policía de San Diego, David Nisleit.

Víctima mortal

La víctima mortal es una mujer de 60 años, mientras que los heridos son el rabino de la sinagoga y dos ciudadanos de nacionalidad israelí; una niña de ocho años y su tío, de 34, que se encuentran en «buen estado de salud» pese a las heridas, según confirmó un portavoz del ministerio israelí de Relaciones Exteriores, Emmanuel Nashon. El tiroteo se produce justo seis meses después de que otro supremacista matara a once personas en un ataque a una sinagoga de Pittsburgh, el mayor atentado contra un lugar de culto judío en la historia del país. En la carta abierta encontrada por los agentes, el joven elogiaba precisamente al atacante de Pittsburgh y se responsabilizaba a su vez de un atentado incendiario a una mezquita en California una semana después del tiroteo de Christchurch. El ataque desató una corriente de reacciones solidarias con la comunidad judía. El presidente de EE UU dijo condenó «el mal de antisemitismo y el odio» durante un mitin en Wisconsin, en el que también recordó que «el corazón de Estados Unidos está con las víctimas del horrible tiroteo de la sinagoga en California».

El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, dijo que «es tiempo de pasar a la acción, de declarar la guerra decidida al antisemitismo y no solo condenarlo moralmente, lo que permite a las fuerzas del odio revivir las horas más sombrías de la historia».

La organización judía la Liga Antidifamación, que combate el antisemitismo, denunció un aumento del 57% de los ataques contra su comunidad en Estados Unidos en 2017, la subida más grande desde la década de 1970. Ante esta situación y tras los recientes ataques, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ordenó ayer a la policía que incrementara la vigilancia en sinagogas y casas de oración.

«Debemos unirnos durante estos tiempos preocupantes para erradicar el odio en todas sus formas y demostrar a la nación que nunca seremos divididos por estos despreciables actos de violencia», indicó Cuomo, quien recordó que Nueva York está «hombro con hombro» con la comunidad judía y la gente de todas las creencias.