La UE sopesará una prórroga larga para romper el bloqueo

Tusk emplaza a los líderes a valorar al menos un año extra y Barnier aboga por trabajar para «construir una relación ambiciosa» con Londres

SALVADOR ARROYO BRUSELAS.

Para los analistas queda si la prórroga que ahora pide Westminster es el primer paso hacia la venganza de los 'remainers', como se conoce a los partidarios de que el Reino Unido continúe en la UE o, vista la tozudez de Theresa May, le dará la vuelta y forzará un hoy improbable apoyo antes del día 20, cuando coloque a los Comunes ante la tesitura inminente de tener que convocar elecciones europeas. Simples conjeturas. Lo innegable es que la decisión de extender el Artículo 50 y retrasar la salida más allá del 29 de este mes está en manos de los Veintisiete, debe ser unánime y lo previsible es que no se oficialice hasta la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del jueves y viernes de la próxima semana. Ese Consejo Europeo será absorbido por el 'brexit'.

El 'sí' de los líderes, salvo accidente, está asegurado. La cuestión es cuánto tiempo concederán. Y aquí entran en juego las versiones corta y larga. La primera, de carácter técnico, de unos tres meses, es la que pretende May (no más allá del 30 de junio). Ha sido condicionada desde Bruselas a una estrategia clara que tenga respaldo suficiente de los Comunes.

De forma enérgica se viene insistiendo en que sobre el Acuerdo de Salida ya pactado «no hay nada que hablar». Lo ha dicho el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con ese «no habrá más oportunidades» y el negociador, Michel Barnier, que el miércoles dio por «terminada» la negociación y puso en duda la utilidad de un demora corta con aquel «¿para qué?» en el Parlamento Europeo.

Ayer el francés volvía a disparar antes de las votaciones en Londres con un «las consecuencias del 'brexit' han sido subestimadas en gran medida en el Reino Unido, tanto durante el referéndum como después». Y ya cerrada la sesión en la Cámara británica, lanzaba un mensaje formal en el que insistía en que la última decisión es de los jefes de Estado y de Gobierno y que estos darán «prioridad a la necesidad de garantizar el funcionamiento de las instituciones de la UE» a la hora de valorar motivos y duración.

Pero el negociador francés deslizaba otra posible pista en un mensaje en las redes sociales. Tras pedir «calma» aseguraba: «Decididos a construir una ambiciosa relación futura UE-Reino Unido lo antes posible».