Las sombras del régimen sobre el gigante tecnológico

Z. ALDAMA SHANGHÁI.

Ren Zhengfei ama a China y apoya el liderazgo del Partido Comunista, pero no haría nada que pudiese dañar al mundo. Y si el régimen de Pekín le pidiese información confidencial de sus clientes, se negaría a proporcionarla. Al menos, eso es lo que ha dicho esta semana el fundador y actual presidente de Huawei, que también es padre de Meng Wanzhou, la vicepresidenta del gigante tecnológico arrestada en Canadá.

En una inusual conversación con periodistas extranjeros -su última entrevista la concedió en 2015-, Ren ha tratado de contrarrestar la creciente preocupación en Occidente por la posibilidad de que su empresa sirva para que el Gobierno chino espíe. No obstante, las buenas intenciones de este hombre de 74 años, que fue miembro del Cuerpo de Ingenieros del Ejército durante la Revolución Cultural y que actualmente pertenece al PCCh, chocan con la realidad de la Ley de Seguridad Nacional que da poderes casi absolutos al régimen de Pekín. En cualquier caso, la posibilidad de que Huawei instale 'puertas traseras' en las redes 5G que tiene previsto desarrollar por el mundo es, de momento, solo una especulación. Hasta ahora ningún Gobierno ha presentado pruebas de que eso sea así, pero la mera sospecha ya puede hacer gran daño a la empresa, porque la nueva era de las telecomunicaciones incrementará notablemente la vulnerabilidad del mundo ante ataques de 'hackers'.

No en vano, el 5G permitirá la conexión a internet de miles de millones de aparatos, incluidos los futuros vehículos autónomos. Eso también supone que se podrá acceder a sus datos y manipular sus operaciones. «Se crean nuevas vulnerabilidades, porque la presencia notable de Huawei en la creación de las redes abre un nuevo frente en los ámbitos del ciberespionaje y del 'malware'», explicó a Bloomberg uno de los comisarios que aconsejan al Congreso de los Estados Unidos, Michael Wessel. Claro que esa capacidad no es exclusiva de Huawei. También nos podrán espiar otras compañías.