La UE solo ofrece a Theresa May cambios en el texto de la relación futura

SALVADOR ARROYO CORRESPONSAL

El gesto rígido de Theresa May en el apretón de manos con Jean-Claude Juncker a su llegada ayer a Bruselas fue parte del ceremonial con el que la primera ministra pretendía escenificar firmeza. Cierto que nada más pisar el 'photocall' del Edificio Berlaymont, sede de la Comisión Europea, un periodista pudo incomodarla con una alusión a ese «lugar especial en el infierno» con el que el miércoles Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, había enervado a los británicos. Y cierto que el 'Brexit' deja ya poco margen para el relajo.

Pero había algo de pantomima en el rigor de la 'premier'. De hecho acabaría abandonando la capital comunitaria con nada más bajo el brazo que una nueva cita en su agenda para reencontrarse con Juncker (antes de que acabe el mes) y la oferta de que cualquier aclaración sobre la salvaguarda irlandesa solo cabe en el texto de la declaración política que se refiere a la relación futura. El Acuerdo de Retirada no se toca y eso incluye el 'backstop' que evitaría una frontera dura en la isla.

Un nuevo golpe de realidad en un jueves que también se 'torció' para May en Londres. Casi simultáneamente a su encuentro con el presidente del Ejecutivo comunitario, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, comparecía allí con un informe de situación y un puñado de conclusiones demoledoras: Reino Unido se precipitará hacia una recesión económica con un 'Brexit' a la brava. Y solo el supuesto de un divorcio amistoso se traducirá en que la economía crecerá este año el 1,2% (en noviembre auguró un 1,7%) y el 1,5% en 2020, ritmos de hace una década.

Sin portazos

El 'brexit' golpeará allí, pero también a la Europa continental. Así que el comunicado emitido tras la reunión Juncker-May elude los portazos. «A pesar de los desafíos» los dos líderes acordaron que sus equipos mantengan abiertos todos los canales de comunicación.

Ese mismo texto, que aporta pocos detalles, señala que en la entrevista (a la que también asistió el negociador Michel Barnier) May aclaró a Juncker que persigue «un cambio legalmente vinculante en los términos del respaldo». Y planteó varias opciones (alternativas) «en el contexto» del Acuerdo de Retirada, que desde el Ejecutivo comunitario no desvelaron, aunque en los últimos días se ha hablado de tres: límite temporal a la salvaguarda, salida unilateral, o despliegue tecnológico multimillonario.