Los socialdemócratas de Dinamarca gobernarán en solitario y en minoría

Mette Frederiksen se convertirá en la primera ministra más joven de la historia del país gracias a un acuerdo con los partidos del 'bloque rojo'

OLATZ HERNÁNDEZ

Mette Frederiksen, de 41 años, se convertirá en la primera ministra más joven de la historia de Dinamarca. La socialdemócrata anunció ayer que su formación había alcanzado un acuerdo con los partidos del 'bloque rojo'-formado por los social liberales, los socialistas populares y la Lista Unitaria- para gobernar en solitario, con 48 escaños. Fueron tres semanas de intensas negociaciones tras las elecciones, en las que los socialdemócratas fueron la fuerza más votada con el 25,9% de los votos y en los que las formaciones de centro-izquierda lograron 91 de los 179 escaños del Parlamento.

Las cuatro formaciones firmaron el documento 'Una dirección justa para Dinamarca' en el que se recoge una ley climática y la reducción del 70% de emisiones de gases de efecto invernadero. El acuerdo también incluye un compromiso para aumentar la inversión en sanidad, aunque olvida una de las grandes promesas, la de permitir jubilaciones anticipadas para personas con trabajos especialmente duros.

El pacto recoge algunos cambios en inmigración, como enterrar el proyecto de un centro para criminales extranjeros en una isla deshabitada, la mejora de las condiciones de las familias con niños cuya solicitud de asilo fue denegada y volver a aceptar a refugiados a través de un sistema de cuotas fijado por la ONU.

LA CLAVELa 'premier' no se centrará en la integración de los refugiados sino en que regresen a sus países

Estrategia «electoralista»

Con todo, Frederiksen advirtió de que «se mantendrá la línea general en política de extranjería», en la que su partido prometió mano dura. De hecho, esa fue la baza que aupó a los socialdemócratas en las últimas elecciones. El apoyo de su partido había sido clave para impulsar hasta 114 reformas en leyes migratorias del anterior Ejecutivo, como la prohibición del burka y del nicab en el país. La futura primera ministra apoya una política en materia de refugiados que no se centra en trabajar por su integración en la sociedad danesa sino en su regreso a los países de origen.

Este giro a la derecha en materia migratoria en la campaña electoral aseguró a los socialdemócratas un trasvase de votantes desde el xenófobo Partido Popular Danés, que cayó hasta doce puntos en los últimos comicios. Un movimiento que algunos calificaron de «electoralista» y que suscitó entonces los recelos del bloque de centro-izquierda, que finalmente apoyará la investidura de Frederiksen.

La socialdemócrata gobernará en minoría y deberá pactar para desarrollar sus políticas en una Cámara muy fragmentada: con la derecha en inmigración y con la izquierda en cuestiones económicas. Frederiksen presentará hoy mismo su Ejecutivo, el segundo Gabinete de este partido en lo que va de siglo en Dinamarca y del mismo signo que los que ya gobiernan en las vecinas Suecia y Finlandia. Una forma de hacer política en retroceso en el antiguo continente, pero que se mantiene fuerte en los países escandinavos.