Seehofer agita de nuevo las fronteras

Un hombre pone un cartel ayer durante la vigila en Malta para recordar a los inmigrantes muertos en el Mediterráneo. :: d. z. l. / reuters/
Un hombre pone un cartel ayer durante la vigila en Malta para recordar a los inmigrantes muertos en el Mediterráneo. :: d. z. l. / reuters

El ministro alemán de Interior amenaza con rechazar los refugiados si no hay acuerdos con los países donde se registraron primero

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El acuerdo sobre política de refugiados alcanzado por las dos formaciones conservadoras hermanadas en Alemania está en peligro de irse al traste ante la obstinación del presidente de los socialcristianos bávaros (CSU) y ministro germano de Interior, Horst Seehofer, que ha amenazado con una nueva rebelión contra la canciller federal y líder cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, si sus condiciones no se cumplen. Los partidos de la Unión lograron el lunes evitar un cisma al acordar la devolución de peticionarios de asilo en la frontera sur del país a aquellos Estados de la UE donde fueron registrados primero, principalmente Grecia e Italia, y tratar de negociar acuerdos bilaterales con Atenas y Roma para hacer efectiva esa medida.

«No sería una buena estrategia apostar por que no haya acuerdos bilaterales. En ese caso deberíamos retomar la idea de rechazar (a refugiados) directamente en la frontera», dijo Seehofer ayer en declaraciones a Spiegel Online. «Volveríamos a estar como al principio», añadió en tono amenazante, dando a entender que estaría dispuesto a actuar unilateralmente y a cerrar prácticamente la frontera de Baviera con Austria sin la autorización de Merkel.

La advertencia de Seehofer se produjo tan sólo horas después de que los conservadores pactaran con sus socios socialdemócratas (SPD) en la gran coalición del Gobierno un paquete de medidas para afrontar la gestión de la migración ilegal. El pacto contempla precisamente esas 'devoluciones' de peticionarios de asilo registrados en otros países de la UE en un plazo máximo de 48 horas, aunque con la condición de que exista un acuerdo previo con los países que tendrían que recibirlos. Los refugiados serán acogidos durante ese tiempo en «centros de transferencia», el nuevo nombre con que han sido bautizados los hasta ahora llamados «centros de tránsito», que no son en realidad otra cosa que comisarías e instalaciones de la Policía Federal próximas a los límites territoriales con Austria.

Igualmente establece acelerar al máximo los procedimientos para la devolución, sobre la base de los tratados de Dublín, de otros peticionarios de asilo registrados con anterioridad en otros países miembro de la UE pero que se encuentran ya en territorio alemán, y su concentración en centros especiales hasta su expulsión. Para reducir el tiempo de tramitación de los expedientes, la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF) será reforzada con personal suplementario.

«Teatro indigno»

La BAMF asumirá también la deportación de esas personas en vez de los Estados federados en los que se encuentren localizadas, como sucedía hasta ahora. La gran coalición de CDU/CSU y SPD se comprometió también a apoyar a los países más afectados por la llegada de migrantes irregulares, sobre todo Italia, Grecia y España, además de respaldar la ampliación de la agencia fronteriza europea Frontex y a elaborar antes de final de año una ley de inmigración -Alemania no la tiene- que facilite la entrada de mano de obra cualificada en territorio germano.

Entretanto, los socialdemócratas criticaron ayer duramente a Seehofer, a su partido, la CSU, y al primer ministro bávaro, Markus Söder, por amenazar la continuidad del Gobierno federal por intereses personales y partidistas ante los comicios regionales en Baviera que se celebrarán en octubre próximo y en los que temen perder su mayoría absoluta ante el auge de los ultranacionalistas de la Alternativa para Alemania (AfD).

«El teatro que han montado Seehofer y Söder en las últimas semanas es indigno de Alemania», dijo el secretario general del SPD, Lars Klingbeil, quien comentó que la Unión ha salido sumamente dañada de la disputa entre las dos formaciones hermanadas. «Habrá que ver si Seehofer tiene la fuerza y autoridad para negociar ahora acuerdos internacionales», dijo Klingbeil.

Y desde la CDU, el primer ministro del Estado federado de Schleswig-Holstein, Daniel Günther, reconoció que «toda la disputa», en la que Seehofer llegó a ofrecer su dimisión, «no ha merecido la pena» y no ha hecho sino ofrecer «una pésima imagen de los políticos» a los ciudadanos. Una encuesta de la televisión pública ARD le da la razón. Casi tres cuartas partes de los entrevistados consideran que Seehofer ha debilitado a los conservadores con su obsesión por una inmigración en mínimos históricos.

 

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