Salvini y Orban consolidan el eje de ultraderecha de cara a las europeas

Salvini saluda de forma efusiva a Orban durante su visita a Budapest. ::  ATTILA KISBENEDEK / AFP/
Salvini saluda de forma efusiva a Orban durante su visita a Budapest. :: ATTILA KISBENEDEK / AFP

El líder de la Liga visita el muro antiinmigración en la frontera entre Hungría y Serbia, y advierte que los partidos de izquierda «traerán el califato islámico si siguen gobernando»

DARÍO MENOR ROMA.

A Matteo Salvini le gustaría ser de mayor como Viktor Orban, el ultraderechista que desde hace casi diez años gobierna Hungría con un discurso extremamente duro contra la inmigración ilegal. El secretario federal de la Liga y ministro del Interior italiano viajó ayer hasta el país magiar para reunirse con Orban y contemplar desde un helicóptero el muro que Budapest ha construido en la frontera con Serbia para impedir la entrada de extranjeros.

«Estoy muy feliz de poder ver con mis propios ojos la eficacia con la que Orban afronta la inmigración clandestina», escribió en las redes sociales Salvini, mostrando una enorme consonancia con el primer ministro húngaro. Ambos coincidieron en que tras las elecciones europeas del 26 de mayo, nacerá una «nueva Europa que defenderá sus fronteras», pues «el problema» no estriba en la redistribución de los indocumentados que entran en territorio europeo, sino en «impedir su llegada».

Salvini y Orban se echaron mutuamente flores por su mano dura con la inmigración. Si el primero aplaudió el muro levantado en el linde con Serbia, el segundo elogió la «defensa de las fronteras marinas» por la negativa del italiano a que puedan desembarcar en los puertos de su país los inmigrantes que cruzan el Mediterráneo central.

Embriagado por el ambiente de camaradería derechista de la cita en Budapest, el líder de la Liga llegó a decir que el verdadero enemigo de Europa está constituido por los partidos de izquierda, que «quieren el mal para los pueblos europeos y nos traerán el califato islámico si siguen gobernando». Para evitar este escenario catastrófico solo se le ocurrió una alternativa: una alianza para «sacar a la izquierda de las salas del poder» entre las formaciones de ultraderecha y el Partido Popular Europeo (PPE), al que está adscrito el Fidesz de Orban, aunque en marzo le suspendieron sus derechos como miembro por considerar que no respeta los valores europeos. Sin embargo, Orban ayer se mostró convencido de que el PPE tiene que «mirar a la derecha» y asociarse con el frente soberanista en el que además de la Liga están los alemanes de Afd y el partido de la francesa Marine Le Pen.

Ataque al M5E

Salvini aprovechó el viaje para criticar a su socio de Gobierno en Italia, el Movimiento 5 Estrellas (M5E). En esta ocasión la tomó con su promesa electoral estrella, la renta mínima de ciudadanía. Puso a Hungría como un ejemplo a seguir por sus políticas fiscales al comentar que bajar los impuestos es «el único modo» de reactivar la economía de una nación. «Puedes poner un tapón con la renta de ciudadanía para ayudar a quien no puede, pero solo haces que el país salga adelante dando trabajo, si no lo veo difícil», dijo Salvini.

Pidió además «velocidad» a sus socios en el Ejecutivo para sacar adelante la reforma fiscal planeada por la Liga para imponer una tasa única sobre las rentas del trabajo. Desde Italia le respondió Luigi di Maio, líder del M5E, quien le dijo que resulta «difícil» combatir las políticas de austeridad europea con aliados como Orban, que «te hacen la guerra» cuando se plantean políticas expansivas.