La CIA saca a un espía de Moscú por miedo a una filtración

C. CONEJERO

nueva york. La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) tuvo que organizar la salida de un espía clave en el Gobierno de Rusia en 2017 después de que el presidente Trump compartiera información confidencial en el Despacho Oval con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el entonces embajador, Serguéi Kislyak. Aunque los datos revelados en la reunión se referían al Estado Islámico, el incidente de indiscreción llevó a la CIA a revaluar el riesgo potencial del agente ruso.

Este operativo ruso, una de las fuentes de información de más alto nivel dentro del Kremlin que proveía información sobre Vladímir Putin y su entorno político -un extremo que Moscú negó ayer de manera tajante-, tuvo que ser retirado por temor a que la falta de cuidado en el uso de datos reservados por parte de Trump y su Administración pudiera poner en riesgo al espía. El caso pone de manifiesto la falta de confianza y división entre Trump y las agencias de Inteligencia.