Rusia admite la chapuza del 'caso Golunov'

El periodista víctima de un montaje con pruebas falsas queda libre y el Ministerio de Interior afronta ahora la ira del presidente

RAFAEL M. MAÑUECOMOSCÚ.

El asunto quedó zanjado. La rápida reacción de solidaridad de sus compañeros, la habilidad de los abogados, la criminal chapuza perpetrada por policías corruptos para tapar la boca a quien con fundamento denunciaba los abusos del poder y, sobre todo, el miedo de las autoridades a una respuesta masiva en la manifestación convocada para hoy en apoyo del periodista obraron el milagro. Iván Golunov, detenido el jueves por «tráfico de drogas» y confinado en arresto domiciliario, salió ayer a la calle desde las dependencias policiales entre aplausos.

Con lágrimas en el rostro, el periodista de investigación agradeció la solidaridad mostrada por sus compañeros y aseguró que seguirá con su tarea. «Muchísimas gracias por vuestro apoyo (...) continuaré haciendo mi trabajo», declaró.

EN SU CONTEXTO

Todos los cargos contra Golunov fueron retirados. Así lo anunció el ministro del Interior, Vladímir Kolokóltsev, sobre el que pende ahora la posibilidad de destitución y que se apresuró a mover ficha para apartar de sí, o al menos suavizar, las consecuencias de la previsible ira del presidente Vladímir Putin. Según Kolokóltsev, «la vinculación de Golunov con el delito no ha sido probada».

En los despachos del Ministerio del Interior se fraguó la conspiración para colocar al reportero drogas en su mochila y en su domicilio. Ayer, el ministro dijo que todos los agentes implicados en el perverso montaje «han sido apartados de sus responsabilidades mientras se investiga lo sucedido» y deberán responder por sus actos.

Kolokóltsev informó también de que todos los materiales del caso se enviaron ya al Comité de Instrucción (SK por sus siglas en ruso), órgano que se escindió de la Fiscalía General por orden de Putin, para llevar a cabo las correspondientes comprobaciones y depurar responsabilidades de servicio e incluso penales. El ministro aseguró que solicitará la destitución de al menos dos de los generales que dirigen el departamento. El politólogo ruso Valeri Solovéi cree que lo sucedido «tendrá consecuencias sociales significativas en Rusia» y está convencido de que «pronto veremos rodar cabezas».

Desde el viernes, periodistas rusos de distintos medios se fueron relevando en los piquetes organizados frente a la sede del departamento moscovita del Ministerio del Interior, en la calle Petrovka, 38. Iliá Azar, uno de los organizadores de la acción de protesta, anunció el lunes que hoy 12 de junio, Día de Rusia y por tanto festivo, tendría lugar una manifestación de apoyo a Golunov.

Concentración autorizada

Por la mañana, el Departamento de Seguridad del Ayuntamiento de Moscú, además de no autorizar la marcha opositora, advirtió del enorme peligro que supone para la «seguridad de los moscovitas» y envío un escrito a la Fiscalía General. Después de saberse que Golunov queda en libertad, la concentración fue autorizada. Galina Tímchenko, directora general de Meduza, el medio digital en el que trabaja Golunov, agradeció a la comunidad periodística su solidaridad.

La última comprobación que hacía evidente que el reportero nada tenía que ver con el tráfico de drogas llegó cuando se conoció que ninguno de los paquetes de estupefacientes que los policías dijeron haber incautado a Golunov el día de su arresto y los hallados en su casa tenían sus huellas dactilares. En un análisis previo, tampoco se encontraron en su piel y uñas trazas de drogas, ni en los análisis clínicos a los que fue sometido. Golunov, de 36 años, había escrito varios artículos desenmascarando prácticas corruptas y estaba preparando uno más que afectaría a la cúpula del Ayuntamiento capitalino y a altos jefe de la Policía moscovita.

En un informe elaborado conjuntamente por Baza y Transparency International se asegura que Andréi Shirov, el coronel que dirigió el operativo contra Golunov, «podría ser propietario de terrenos en una urbanización de lujo de las afueras de la capital rusa valorados en 70 millones de rublos», casi un millón de euros. «Seguimos muy atentamente cómo avanza el asunto», había adelantado el lunes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Según sus palabras, había «muchos interrogantes».

es el puesto de Rusia en la clasificación que mide el respeto a la libertad de prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras. Las presiones sobre la prensa independiente le hicieron perder un puesto el último año.

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