Rebelión contra el chantaje de May

Un momento de regocijo en el banco que ocupa el Gobierno de Theresa May en la Cámara de los Comunes. :: jessica taylor/ afp/
Un momento de regocijo en el banco que ocupa el Gobierno de Theresa May en la Cámara de los Comunes. :: jessica taylor/ afp

Los Comunes obligan a la 'premier' a presentar en tres días un 'plan b' si pierde la votación de su acuerdo con la UE

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

El curso del 'brexit' puede alterarse radicalmente el día 18 por la aprobación por una mayoría en la Cámara de los Comunes de una enmienda que obliga a Theresa May a ofrecer una estrategia sobre la marcha de la UE si pierde la votación sobre el acuerdo alcanzado con el Consejo Europeo. Debe presentar una propuesta alternativa tres días después de la derrota y los diputados pueden enmendarla.

La confusión política que padece Reino Unido en las últimas semanas se fundamenta en que no existe en el Parlamento una mayoría favorable a salir de la UE sin acuerdo, y tampoco parece existir esa mayoría en favor del pacto negociado por May. El desenlace de este dilema puede llegar por un cambio en los procedimientos del Parlamento adoptado por el presidente de los Comunes.

La estrategia de May consiste en crear una situación tan tensa en vísperas del plazo establecido para la marcha de la UE, el 29 de marzo, que suficientes diputados conservadores y laboristas decidan que deben apoyar su acuerdo para evitar una marcha abrupta que podría crear desorden y congestión en las fronteras, y riesgos para la estabilidad de la economía al menos en el corto plazo.

Según los medios, miembros del Gabinete de May le exigieron en la reunión semanal del martes que les explicase sus ideas sobre cómo avanzar si su acuerdo es rechazado el día 15. Los ministros se dividieron en el debate y la jefa del Gobierno no desveló sus planes, más allá de adelantarles que hará una declaración en las horas siguientes a la votación.

En la sesión de preguntas a la primera ministra, ayer, May respondió a la alarma expresada por varios diputados sobre una marcha abrupta reiterando una y otra vez que la manera de evitarla es votar por su acuerdo. Rechazó también pedir un aplazamiento o revocar el Artículo 50 -que fija el plazo del 'brexit'- a fin de que el sistema político británico tenga tiempo para lograr un más amplio consenso.

Desconfianza

El telón de fondo no inspira confianza. El Gobierno ha experimentado estos días con 89 camiones los movimientos en torno al puerto de Dover, que atraviesan diariamente 10.000, en sus preparativos para un 'brexit' sin acuerdo. Los puertos de Ramsgate y Ostende no han llegado aún a acuerdos con la compañía contratada por el Ejecutivo para crear una nueva línea de ferries, sin experiencia en el sector.

En un contexto tenso y agrio, el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, aceptó, contra la opinión de los abogados que velan por el cumplimiento de las muy complejas reglas del Parlamento, el debate y votación de una enmienda del diputado conservador Dominic Grieve a la moción que puso en marcha la fase final del debate sobre el acuerdo de May.

Bercow, conservador, se ha convertido en un defensor del Parlamento frente al Gobierno, pero su dirección en debates y agenda irrita a su partido. Una investigación sobre su conducta hacia sus subordinados avanza muy lentamente para aplazar más divisiones. Tuvo que explicar ayer que una pegatina contra el 'brexit' está en el coche de su mujer y no en el suyo, tras ser acusado de sesgo.

Su quiebra de las convenciones es considerada como grave por unos y como una reivindicación del rol del Parlamento por otros. El resultado fue que la enmienda ganó por 308 votos contra 297, después de que en la noche del martes el Gobierno perdiera también la votación sobre otra enmienda, que limitaría los impuestos que puede introducir el Ejecutivo tras una marcha sin acuerdo, ésta de dudosa eficacia.

La salvaguarda irlandesa

El enrevesado 'brexit' se encamina a una votación sobre el acuerdo el martes, una declaración de May y la posibilidad de que los parlamentarios fuercen al Gobierno a convocar votaciones sobre diferentes alternativas. El objetivo de la 'premier' era, según los medios británicos, avanzar hacia una segunda votación sobre su acuerdo en la tercera semana de febrero, a poco más de un mes del 29 de marzo.

El Ejecutivo quiere presentarse el martes con un texto del Consejo Europeo que tranquilice a los diputados sobre el carácter temporal del odiado mecanismo irlandés incluido en el acuerdo. Promete también un veto al Parlamento de Irlanda del Norte, disuelto desde hace dos años. Y negocia con 'brexiters' una enmienda para que la introducción del mecanismo irlandés sea votada en el Parlamento de Londres.

Los diputados del unionista DUP tildaron la oferta de irrelevante y los primeros comentarios sobre esa propuesta y sobre el voto en Westminster del mecanismo irlandés señalan su aparente incompatibilidad con la letra y el espíritu del acuerdo. Por su parte, los laboristas confirmaron que, si May pierde el voto del martes, presentarán una moción de confianza para derribar al Gobierno.

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