La UE quiere pasar página y centrar la atención en la política comunitaria

La reforma del euro, la migración o el empuje de la ultraderecha son los retos que requieren prioridad para consolidar el proyecto común

SALVADOR ARROYO BRUSELAS.

El despertar fue torpón y somnoliento ayer en el corazón comunitario. El, de momento, último latigazo del 'Brexit' se había asestado la víspera con una maratoniana reunión en la que los jefes de Estado y de gobierno de los Veintisiete otorgaron a Theresa May un nuevo calendario para la salida ordenada del Reino Unido con fecha tope en el 31 de octubre. Seis meses por delante que (obviando potenciales tropiezos y una revisión en junio) la Comisión Europea lee como un 'brexit-break', un respiro del 'Brexit'. «En esta casa volvemos a nuestra agenda positiva», aseguró Margaritis Schinas. El portavoz jefe de Jean-Claude Juncker, presidente del Ejecutivo comunitario, expresaba así voluntarismo con este viraje y llamaba a los periodistas a reflejar la renovada «actitud».

Y es que la agenda europea durante los casi dos años de negociaciones del Acuerdo de Retirada, pero especialmente la de los últimos meses, se la ha comido el 'Brexit'. Todos los departamentos de la Comisión han tenido que hacer frente a «una tremenda cantidad de trabajo» para preparar los planes de contingencia ante un divorcio caótico. Eso en la cocina. En el salón, los líderes han sido convocados a cinco cumbres desde octubre, dos de ellas extraordinarias, y todas han quedado marcadas por el embrollo de los británicos.

El rechazo en hasta tres ocasiones del Acuerdo de Retirada en la Cámara de los Comunes desde que Theresa May lo firmó en Bruselas el 24 de noviembre, guste o no, ha ido marcando el paso a un club cada vez más hastiado por los apuros de la 'premier' y su falta de concreción. Y ya en la reunión del miércoles se evidenció un conato serio de división, con una Francia especialmente intransigente, contra todos. «Pero al final se ha preservado la unidad», destacaba Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo.

Una cohesión que paradójicamente no existe en, al menos, dos de los mayores retos a los que se enfrenta la UE y sobre los que debería volver a poner el foco. Porque son más importantes para su futuro que el propio 'Brexit': la reforma del euro y la migración. El retraso que se lastra con la primera preocupa especialmente en el actual contexto de ralentización económica.