Las protestas contra la policía toman el aeropuerto de Hong Kong

Manifestantes antigubernamentales protestan en el aeropuerto de Hong Kong por las heridas sufridas por una compañera. /  T. SIU / REUTERS
Manifestantes antigubernamentales protestan en el aeropuerto de Hong Kong por las heridas sufridas por una compañera. / T. SIU / REUTERS

Miles de personas denuncian que una joven puede perder un ojo por un disparo con una pelota de goma

PABLO M. DÍEZ

pekín. Ojo por ojo, caos aéreo por «mano dura» policial. Las protestas de Hong Kong aplicaron la ley del Talión ayer, cuando miles de personas ocuparon el aeropuerto por la tarde y obligaron a cancelar todos los vuelos. Con esta sentada multitudinaria que bloqueó los mostradores de facturación, los manifestantes denunciaban que una joven puede perder su ojo derecho porque, al parecer, fue alcanzada por una pelota de goma disparada por la policía para dispersar una de las marchas prohibidas del domingo contra la ley de extradición a China, suspendida pero no retirada.

La rabia por dicho incidente ha provocado una nueva escalada de la tensión tras el décimo fin de semana de agitación social, que fue uno de los más violentos y dejó a un policía herido de quemaduras por un cóctel molotov. A los enfrentamientos entre la guerrilla urbana de los manifestantes y la policía, que endureció su respuesta, se sumó otra acampada masiva de tres días en el aeropuerto para «informar» a los pasajeros de sus protestas contra el autoritario régimen chino. Las protestas desataron el caos en el tráfico aéreo. Con una media de 800 vuelos diarios y 75 millones de pasajeros anuales, Hong Kong tiene uno de los aeropuertos más transitados del mundo por ser un importante nudo de comunicaciones en Asia, junto a Singapur y Bangkok. Desde las cuatro de la tarde -diez de la mañana, hora peninsular española-, fueron cancelados 180 vuelos.

Mientras los pasajeros que tenían prevista su salida se quedaban atrapados en Hong Kong, los que acababan de aterrizar no podían tomar el tren que comunica con la ciudad porque también había sido ocupado por los manifestantes. Se formaron colas kilométricas. «En los últimos 21 años, el servicio del aeropuerto solo ha sido suspendido por los tifones y por la colisión de un carguero con un puente. Lo que ha ocurrido ha dañado seriamente su reputación y la de la ciudad», se quejó el secretario de Transporte y Vivienda, Frank Chan, en una comparecencia ante la prensa.

El régimen chino considera las protestas «un signo de terrorismo»

Junto a él, el secretario de Seguridad, John Lee, justificó que hubiera heridos por las acciones policiales «porque hay gente que desafía abiertamente la ley». En su opinión, «si no hay ataques contra la policía, desde luego no hay necesidad de la que policía tenga que recurrir a la fuerza». Con estas palabras, respondía a las nuevas críticas que están recibiendo los antidisturbios por su actuación del fin de semana, en el que han lanzado gases lacrimógenos dentro de una estación de metro y disparado perdigones con espray de pimienta a corta distancia de los manifestantes.

Para acabar con las protestas, que tienen revolucionado a Hong Kong desde hace dos meses, la policía ha sacado de su retiro al subcomisario jefe Alan Lau, que sofocó la 'Revuelta de los Paraguas' en 2014. Su llegada se ha notado y, durante el último fin de se mana, la policía ha empleado nuevas tácticas. Aunque una joven fue gravemente herida en un ojo y su imagen ha conmocionado a la sociedad hongkonesa, la policía no tiene constancia de que haya sido por uno de sus agentes. Sí ha reconocido que ha infiltrado a policías entre los manifestantes para detener a los más radicales, y ha mostrado un camión con un cañón de agua para apagar las próximas protestas.

Tras los violentos enfrentamientos del fin de semana, en los que ha habido numerosos detenidos y un policía ha sufrido quemaduras por un cóctel molotov, el régimen chino tildó ayer las protestas de «terrorismo». Tal y como explicó el portavoz de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado (Gobierno chino), Yang Guang, «manifestantes radicales han usado armas peligrosas para atacar a la policía, lo que constituye una grave ofensa criminal y un signo de terrorismo».