Los primeros colonos de «buena fe»

Binyamin Kop vive con su mujer e hijos en Mitze Kramin. :: m. ayestaran/
Binyamin Kop vive con su mujer e hijos en Mitze Kramin. :: m. ayestaran

Israel legaliza por primera vez a cuarenta familias judías que construyeron sus casas en propiedad privada palestina

MIKEL AYESTARAN ENVIADO ESPECIAL MITZPE KRAMIM.

«¡No nos hagas quedar como unos izquierdistas, por favor. Habla claro y cuenta la verdad!». La mujer de Binyamin Kop conduce un coche en el que lleva a sus cinco hijos y abre la ventanilla para enviar este mensaje a su esposo. El viento sopla en Mitzpe Kramin y peina este puesto avanzado levantado en 2001 en lo alto de una colina al norte de Ramala. Cuarenta familias judías acaban de lograr ser legalizadas, lo que consideran «un paso histórico para Israel», en palabras de Kop, portavoz de la comunidad, que prefiere no emplear la palabra «victoria» porque «la batalla legal sigue abierta y el Tribunal Supremo tendrá la última palabra». Un paseo por las calles de este puesto avanzado, el primer paso de toda colonia antes de consolidarse como asentamiento, no ofrece muchas diferencias respecto al centenar que invade el área que Israel ocupa desde 1967 y que denomina con los nombres históricos de Judea y Samaria. Mitzpe Kramin, sin embargo, es un punto de inflexión en la colonización ya que es el primer caso de puesto avanzado construido en propiedad privada palestina que es declarado legal al entender que sus habitantes se instalaron allí «de buena fe».

«Vinimos aquí siguiendo las indicaciones de nuestro Gobierno que fue quien dio la autorización. No queríamos robar la tierra a nadie. Ahora estamos contentos porque el Tribunal de Distrito de Jerusalén ha entendido que el error no fue nuestro y gracias a su decisión no podrán ordenar la evacuación o el derribo de nuestras casas, como mucho estaremos obligados a compensar a los propietarios», explica Kop en un tono pausado y correcto. Sentado en uno de los bancos que rodean al parque infantil, su discurso es moderado y muy diferente al de otros líderes colonos que apelan al derecho divino a las primeras de cambio como motivo principal para justificar su presencia en los territorios ocupados.

Aunque para la comunidad internacional todos los asentamientos son ilegales, Israel diferencia entre los que están o no aprobados por el Gobierno, aunque todos reciben respaldo y protección. En febrero del pasado año la Justicia ordenó la evacuación de las 42 familias que residían en Amona porque sus casas prefabricadas estaban asentadas en «tierras privadas palestinas». Tres mil agentes, sin armas a la vista, se enfrentaron a cientos de colonos que pusieron barricadas, lanzaron piedras y ácido y se encerraron en las viviendas de esta colonia levantada en 1995. «Teníamos miedo de que se repitiera un caso similar. Vivíamos bajo lo que llamamos 'una nube negra' y esperábamos la destrucción en cualquier momento, pero no será así», explica Kop.

Siete años de batalla legal

La batalla legal arrancó en 2011 cuando varios palestinos presentaron una demanda en la que afirmaban que eran propietarios de las tierras donde descansa Mitzpe Kramin. «En un primer momento la postura del Estado era que los colonos no tenían derecho a estar allí y debían ser evacuados, pero la llegada del actual Gobierno y la designación de Avichai Mendelblit como fiscal general han traído un giro radical.

«Ahora la justicia se alinea con el proyecto de anexión de Netanyahu», lamenta la organización de derechos humanos israelí Paz Ahora. Esta ONG ve «absurdo» atribuir «buena fe» a los colonos de un puesto avanzado ilegal que han levantado sus casas en propiedad privada palestina «por el error» de las autoridades al darles la tierra. Desde la Autoridad Nacional Palestina (ANP) calificaron la decisión hebrea de «una nueva forma de intentar legalizar el robo de tierras».

Kop no quiere responder a nada relacionado con la política. «Haremos lo que diga nuestro Gobierno, como lo hicimos en Gaza al ser evacuados. Si estoy aquí es porque me lo permiten. Lo que ocurre es que el Estado aún no tiene tomada una decisión al cien por cien sobre el futuro de los asentamientos y por eso no nos tratan como si viviéramos en Tel Aviv o Jerusalén». El lamento de Kop contrasta con la política de expansión que practica Israel y que se ha convertido en uno de los grandes obstáculos para lograr un acuerdo de paz. Los hechos consumados aplicados por el Estado hebreo hacen que el número de colonos no pare de crecer y ya supere los 400.000 en Cisjordania, repartidos en 130 colonias y 101 puestos avanzados como Mitzpe Kramin, según los datos de Paz Ahora.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos