La Policía alemana 'limpia' de ecologistas el bosque de Hambach

Agentes de la Policía alemana sacan a uno de los ecologistas en el bosque de Hambach. :: F. Vogel / efe/
Agentes de la Policía alemana sacan a uno de los ecologistas en el bosque de Hambach. :: F. Vogel / efe

Cientos de agentes, tanquetas y camiones comienzan el derribo de las 60 cabañas levantadas en las copas de los árboles para evitar su tala

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Apoyada por un impresionante despliegue de medios y material, la Policía alemana inició ayer por sorpresa el desalojo del bosque de Hambach, ocupado desde hace seis años por militantes ecologistas que luchan para evitar su tala. Cientos de agentes antidisturbios, tanquetas con palas excavadoras y camiones cisterna con cañones de agua llegados de toda Alemania rodearon de madrugada el bosque y comenzaron poco después de las 8.00 horas la operación para expulsar a los ecologistas y derribar las más de 60 cabañas construidas en la copa de los árboles.

Las primeras 'viviendas aéreas' y plataformas elevadas, algunas ocupadas por un solitario activista, fueron evacuadas y derribadas antes del mediodía, pese a que los ecologistas bloquearon con troncos los accesos. Quienes intentaron con sentadas impedir la entrada a las cabañas fueron retirados en brazos por agentes antidisturbios.

LA CLAVE

Mientras la Policía reconoció que necesitarán días para cumplir su objetivo, los activistas advirtieron de que resistirán pacíficamente para defender ese espacio natural que la empresa energética RWE pretende arrasar para operar una mina de carbón a cielo abierto. «La destrucción del bosque de Hambach es injustificable. Por eso a partir de este fin de semana impediremos con acciones masivas de desobediencia civil los desalojos y talas de la Policía y RWE», afirmó Jan Pütz, portavoz de la organización ecologista Aktion Unterholz. El bosque de Hambach, situado en la región carbonífera del mismo nombre entre las ciudades de Aquisgrán y Colonia, se ha convertido en símbolo de la resistencia contra el carbón como fuente de energía. El consorcio RWE pretende talar este otoño más de la mitad de lo que queda de bosque para continuar con la explotación.

El consorcio energético RWE pretende arrasar el espacio para operar una mina a cielo abierto

La operación de desalojo fue ordenada por el Ministerio de la Vivienda de Renania del Norte Westfalia porque las cabañas incumplen la normativa de seguridad. «Las cabañas en los árboles son construcciones ilegales. Ante el peligro de incendio para quienes las ocupan era necesario actuar inmediatamente», argumentó un portavoz ministerial. Desde Greenpeace calificaron de «increíble» que el Gobierno regional se haya convertido en «instrumento ejecutor de RWE» y que priorice «los beneficios del consorcio frente a la defensa del medio ambiente».

El jefe de la Policía de Aquisgrán, Dirk Weinspach, admitió que la operación de desalojo «dará lugar a imágenes dramáticas» y reconoció no saber «quienes ocupan las cabañas en los árboles y si esas personas se encuentran eventualmente encadenadas para impedir su desalojo. Bajarlas de los árboles es todo un reto». Cabañas que en algunos casos se han convertido en fortalezas y que cuentan con reservas de alimentos y agua para resistir un asedio. Uno de los ocupantes comentó a los medios que las cabañas son en la mayoría de los casos el «hogar» de sus habitantes: «aquí hay gente que lleva seis años viviendo en los árboles».

Ataques «con tiragomas»

Los ecologistas saben que no están solos. Varias organizaciones anunciaron que la intervención policial hace que comience inmediatamente una movilización a nivel nacional e incluso internacional y advirtieron en un comunicado de que «miles de personas se sumarán en los próximos días a manifestaciones, sentadas de bloqueo y ocupaciones del bosque para defender su conservación».

El primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, el democristiano Armin Laschet, afirmó que los activistas se encuentran en «zonas ilegalmente ocupadas» y acusó a quienes se han hecho fuertes en la cabañas aéreas de agredir a los agentes que se acercaban «con tiragomas y munición de acero». Laschet comentó que las autoridades cuentan con la llegada inminente de «extremistas de izquierdas violentos» de toda Alemania y países vecinos que podrían convertir el bosque de Hambach en un campo de batalla.

años ha durado la ocupación pacífica del bosque de Hambach, donde algunos activistas habían instalado sus hogares.

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