La pista de una secta asoma en el 'crimen de la ballesta'

Los cinco fallecidos habrían muerto de forma voluntaria y se investiga la relación del hombre con las cuatro mujeres

J. C. BARRENA BERLÍN.

Cinco días después del descubrimiento del múltiple 'crimen de la ballesta' en Alemania el caso continúa sin resolverse y ofrece más interrogantes que respuestas. Cinco cadáveres, tres ballestas, una pensión solitaria en la localidad bávara de Passau, una vivienda en Wittingen, en la norteña región de Baja Sajonia, y una casa de campo en Borod, en el Estado de Renania Palatinado. En esos puntos se desarrolló el misterioso drama que ocupa a un amplio dispositivo de fiscales y policías.

Se conocen ya todas las identidades de las víctimas y la relación entre ellas. Los cadáveres hallados el sábado en la pensión Zur Triftsperre corresponden a Torsten W. y Kerstin E., de 53 y 33 años, respectivamente, que yacían agarrados de la mano en la cama de una habitación de la pensión, muertos ambos de un saetazo en el corazón. Sus cuerpos presentaban varios flechazos más, en el caso del hombre incluso en la cabeza, disparados después de su muerte, según los resultados de las autopsias. A sus pies yacía en el suelo Farina C., de 30 años, con un proyectil clavado en el cuello y mortal de necesidad.

En el lugar de los hechos los investigadores encontraron tres ballestas y dos testamentos redactados por la pareja muerta. Según la Fiscalía de Passau, Farina C. disparó contra sus compañeros antes de quitarse la vida. Y puede hablarse de un triple suicidio, ya que la más joven del trío cometió el doble homicidio presumiblemente por petición expresa de sus víctimas. Según conjeturas policiales, de manera voluntaria fallecieron también las dos mujeres cuyos cadáveres fueron encontrados el lunes por la Policía en el registro de la vivienda de Farina C., que gestionaba una panadería en Wittingen. En el piso no se halló arma alguna y los cuerpos no presentaban señales de violencia. Ambas murieron probablemente antes que el trío de Passau. La mayor de las dos, Gertrud C. de 35 años, era profesora de enseñanza básica y anoche no estaba claro si era compañera sentimental o hermana de Farina C.

La segunda mujer, de 19 años, era Carina U., que abandonó el hogar familiar hace dos años y era buscada por sus padres con la ayuda de un detective, según la cadena de televisión RTL. Farina C., Gertrud C. y Carina U. estarían dadas de alta como residentes en la vivienda, según la misma fuente. Por su parte, Torsten W. y Kerstin E. compartían una casa de campo en la pequeña localidad palatina de Borod.