El periodista Jamal Khashoggi fue descuartizado, según Turquía

Un hombre se asoma por la puerta principal del Consulado de Arabia Saudí en Estambul. :: yasin akgul / afp/
Un hombre se asoma por la puerta principal del Consulado de Arabia Saudí en Estambul. :: yasin akgul / afp

Ankara exige a Riad pruebas de que el columnista desaparecido abandonó con vida el Consulado saudí de Estambul

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

Turquía quiere pruebas que certifiquen que el periodista Jamal Khashoggi abandonó el Consulado de Arabia Saudí en Estambul. Una semana después de la desaparición del informador, el presidente, Recep Tayyip Erdogan, reclamó ayer a los saudíes las informaciones que sirvan para respaldar su versión de los hechos, según la cual Khashoggi habría salido de la legación tras realizar un trámite burocrático, ya que «ese fue el último lugar en el que se le vio con vida». La Policía y amigos personales denuncian que fue asesinado dentro del edificio. Turan Kislakci, responsable de la asociación de prensa turcoárabe, declaró que fuentes oficiales le confirmaron que «su cuerpo fue desmembrado».

El caso de este periodista de 59 años, crítico con la monarquía de Riad y que desde hace un año vive autoexiliado en Estados Unidos, donde colabora como columnista con 'The Washington Post', tensa la complicada relación entre Turquía y Arabia Saudí, que ofrecen versiones totalmente distintas de los hechos y que ya se encuentran distanciados por la crisis de Catar, en la que Ankara apoya al pequeño emirato. Poco antes de las palabras de Erdogan, las autoridades turcas pidieron de forma oficial registrar la legación. El viceministro de Exteriores, Sedat Önal, citó al embajador saudí, Walid bin Abdulkarim al-Khereiji, con el fin de solicitar «plena cooperación» en las investigaciones.

El diario 'The New York Times' informó de que un día antes de su visita a Estambul, donde viajó con el objetivo de conseguir los documentos del divorcio para poder así casarse con su prometida turca, Khashoggi comió en Londres con dos amigos. El tema central de conversación fue el contenido de su última columna de opinión que tituló 'Todo el mundo tiene miedo' y estaba dedicada a la falta de libertad de expresión en el mundo árabe. Pese a las advertencias sobre el peligro que podía correr, el periodista acudió al Consulado tras haber solicitado una cita previa y tranquilizó a sus compañeros de mesa diciendo que «los funcionarios son ciudadanos saudíes ordinarios, y la gente ordinaria en mi país es buena gente». Una semana después nadie sabe dónde se encuentra.

«Ejecución extrajudicial»

Amnistía Internacional (AI) mostró su preocupación por el paradero del periodista y señaló que, de confirmarse que es cierto el asesinato en la sede diplomática, que es territorio saudí, equivaldría a una «ejecución extrajudicial».

A la espera de poder resolver el misterio sobre el paradero de Khashoggi, la Casa Blanca guarda silencio ante un caso que salpica directamente al príncipe Mohamed bin Salman, uno de sus grandes aliados regionales. El joven heredero al trono compareció el viernes ante los micrófonos de Bloomberg para defender la versión oficial saudí. «Según tengo entendido, entró y salió después de unos minutos o una hora. No estoy seguro, pero no tenemos nada que esconder», apuntó el auténtico hombre fuerte del país y una de las figuras más criticadas por el periodista desaparecido en sus artículos debido al exceso de poder que concentra en sus manos.

Pese a la imagen exterior de aperturista y reformista, Bin Salman ha encarcelado en los últimos meses a decenas de activistas de los derechos humanos y dirige una guerra en Yemen en la que, según los informes de la ONU, su Ejército podría estar cometiendo «crímenes de guerra». Sin embargo, ha sabido comprar a base de contratos millonarios el silencio de Occidente, que no solo no critica su gestión sino que mantiene vigentes los acuerdos de ventas de armas pese a las recomendaciones del organismo internacional.

 

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