Parada en boxes del candidato de Cristina antes de la carrera presidencial

MARCELA VALENTE

Buenos Aires. Dos semanas después de su sorpresiva designación como candidato presidencial, Alberto Fernández, elegido por la expresidenta Cristina Fernández como abanderado de su partido para las elecciones de octubre, ha sido hospitalizado para someterse a un examen médico. Fernández le restó importancia el lunes a la internación que duraría -en principio- 48 horas, pero el dato disparó ayer toda clase de rumores.

«La verdad es que hablé con mi médico de cabecera y le dije 'ando con una tos hace 15 días que me está volviendo loco'», reveló desde el sanatorio el flamante candidato, exjefe de Gabinete de Cristina. El doctor le recomendó una serie de estudios para estar en condiciones de empezar la campaña y para eso le pidió que permaneciera en la clínica. «Está todo bien», aseguró Fernández que se postula con Cristina como candidata a vicepresidenta.

En una decisión inesperada que sacudió el tablero político electoral, Cristina anunció en mayo que había propuesto a su exjefe de Gabinete como candidato presidencial con ella como compañera de fórmula. La exmandataria era, hasta ese momento, la preferida en las encuestas. La iniciativa fue aceptada por sus seguidores y hubo un rápido traspaso de votos al delfín de 60 años que nunca se había postulado para un cargo electivo.

Fernández fue jefe de Gabinete de Néstor Kirchner -el esposo de Cristina, que fue presidente entre 2003 y 2007- y siguió en ese puesto con Cristina hasta que renunció, disconforme con el estilo de dirigir de la exmandataria y con algunas medidas de su gobierno. Durante casi una década, los Fernández no se hablaron. El exfuncionario participó incluso en el planteamiento de alternativas al kirchnerismo, hasta que volvió a acercarse a la expresidenta y se reconciliaron. El perfil moderado de Alberto Fernández, acostumbrado a negociar con todas las partes tras bambalinas, resultó clave en el aumento de apoyos a la expresidenta.