El Papa se compromete a «combatir» la pederastia y su «ocultamiento»

El Papa Francisco, acompañado de los representantes diplomáticos, ayer, durante la tradicional recepción en el Vaticano. :: efe/
El Papa Francisco, acompañado de los representantes diplomáticos, ayer, durante la tradicional recepción en el Vaticano. :: efe

DARÍO MENOR ROMA.

Cada inicio de año, el Papa dirige un discurso a los embajadores acreditados ante la Santa Sede en el que presenta la agenda internacional del Vaticano, repasa los eventos más significativos del año anterior y, sobre todo, expresa cuáles son las inquietudes de la Iglesia católica de cara a los meses venideros. Es una cita que no pueden perderse los representantes de los 183 países con los que el Estado más pequeño del mundo mantiene relaciones diplomáticas. En una muestra de cómo los abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos se han convertido en el mayor desafío que afronta en este momento la Iglesia, Francisco incluyó una mención a esta lacra en el discurso de año nuevo que dedicó ayer a los embajadores, a los que recibió en la magnífica Sala Regia del Palacio Apostólico Vaticano.

«No puedo callar ante una de las plagas de nuestro tiempo, que por desgracia ha visto implicados también a varios miembros del clero. El abuso contra los menores de edad es uno de los peores y más viles crímenes posibles», dijo el Papa, denunciando a continuación cómo estos pecados y delitos destruyen «lo mejor que la vida humana reserva para un inocente, causando daños irreparables para el resto de su existencia». En una respuesta a quienes acusan a la jerarquía eclesiástica de no hacer lo suficiente para evitar los casos de abusos sexuales y de proteger a los sacerdotes pederastas, Jorge Mario Bergoglio aseguró que la Santa Sede y toda la Iglesia «están trabajando para combatir y prevenir tales crímenes y su ocultamiento». También se están esforzando para «averiguar la verdad de los hechos que implican a eclesiásticos», de manera que se «haga justicia» a los niños que han sufrido violencia sexual. Francisco relacionó este grave problema con los abusos de poder y de conciencia.

Reunión sin precedentes

El Pontífice habló también de la violencia machista al abogar por «relaciones justas y equilibradas»

Para intentar conseguir que las Iglesias locales pasen página ante décadas de encubrimiento y se conciencien de que no hay otro camino que la denuncia de los curas pederastas y el establecimiento de protocolos para intentar evitar los abusos, el Papa ha convocado a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo a una conferencia en Roma del 21 al 24 de febrero para hablar sobre cómo proteger a los menores. Nunca antes se había celebrado un encuentro de este tipo. Francisco presentó a los embajadores esta cita como «un paso más en el camino» de la comunidad católica para conseguir «arrojar luz» frente a los abusos de manera que se puedan «aliviar las heridas» causadas por estos delitos.

La pederastia eclesial no fue el único tema novedoso que Bergoglio afrontó en su discurso. También habló de la violencia machista al pedir «relaciones justas y equilibradas, basadas en el respeto y el reconocimiento mutuos». No faltó en la alocución del papa Francisco una crítica al «resurgir de tendencias nacionalistas» ni una advertencia sobre las «tensiones» que genera el pulso entre la globalización y los localismos. Tampoco se olvidó de invitar a la solidaridad y a la acogida con los refugiados e inmigrantes.

 

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