El padre y dos hermanos de Hasmin, entre los inmolados

P. DÍEZ COLOMBO.

El grupo terrorista Daesh (Estado Islámico) reivindicó ayer el suicidio de los tres yihadistas que se volaron el viernes por la noche cuando la Policía los rodeó en su escondrijo de la costa oriental en Sri Lanka. Llevando su locura hasta el final, no solo se mataron a sí mismos, sino también a varios familiares, incluidos tres niños. Entre los fallecidos figuran el padre y dos hermanos de Mohamed Zahran Hashim, el cerebro de los atentados del pasado Domingo de Pascua en hoteles e iglesias de la isla, según confirmaron fuentes policiales. Además, otros tres terroristas fueron abatidos por las fuerzas de seguridad. Siguiendo con la investigación, la Policía ha detenido ya a un centenar de yihadistas, entre ellos los dos más buscados, y sigue a la caza de otros cuarenta. Las autoridades mantienen el toque de queda de diez de la noche a cuatro de la madrugada y han prolongado una semana más el cierre de los colegios por miedo a nuevos ataques.

Ayer se cumplió una semana de los salvajes atentados del Domingo de Resurrección, que dejaron más de 250 muertos y medio millar de heridos. Con las iglesias cerradas y vigiladas por soldados con 'kalashnikov' en ristre, los cristianos no pudieron asistir a misa para recordar a las víctimas por miedo a nuevos ataques. En su lugar, el arzobispo de Colombo, cardenal Malcom Ranjith, leyó una homilía privada en la capilla de su residencia que fue emitida por la televisión nacional, y a la que asistieron el presidente del país, Maithripala Sirisena, y el primer ministro, Ranil Wickremesinghe. «Lo que ocurrió el pasado domingo es una gran tragedia, un insulto a la humanidad. Rezamos para que en este país haya paz, coexistencia y comprensión sin divisiones», abogó para combatir el riesgo de fractura social que el atentado ha provocado en esta isla de mayoría budista, pero con abundante población hinduista, musulmana y cristiana.