Turquía aleja a cañonazos a los sirios

Un grupo de niños se refugia en un hospital improvisado tras los últimos ataques sobre Ghouta, el último bastión rebelde. :: H. Al-Ajweh / afp/
Un grupo de niños se refugia en un hospital improvisado tras los últimos ataques sobre Ghouta, el último bastión rebelde. :: H. Al-Ajweh / afp

El enclave kurdosirio de Afrín se convierte en el nuevo campo de batalla en la guerra abierta por Ankara en 2011 para derrocar a Damasco

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL J ERUSALÉN.

El Gobierno sirio cumplió su palabra y envió a sus 'fuerzas populares' al cantón kurdo de Afrín. Turquía también lo hizo y recibió al convoy, formado por unos veinte vehículos, con disparos de advertencia. El presidente otomano, Recep Tayyip Erdogan, informó posteriormente de la retirada de estas milicias enviadas por Damasco a las que calificó de «terroristas». En una rueda de prensa emitida en directo por la cadena NTV, el jefe de Estado turco aseguró que «ha venido una decena de camionetas, o así, para avanzar hacia Afrín. Solo que tras un bombardeo de artillería se dieron la vuelta y se fueron. Este asunto está cerrado».

Erdogan recordó que habló «con Putin y Rohaní» y que tiene «acuerdos al respecto». «Pero desafortunadamente hay quien da pasos equivocados con las decisiones respecto a este tipo de organizaciones terroristas y eso no se puede permitir», señaló en alusión a un Gobierno de Damasco, a quien Turquía ha tratado de derrocar desde 2011 con su apoyo a los grupos de la oposición.

Frente a las palabras de Erdogan, los medios sirios aseguraron que las milicias enviadas para ayudar a los kurdos se quedaron en Afrín. Las fuerzas leales al presidente, Bashar el-Asad, cruzaron los puestos de control de las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas y fueron recibidas al grito de «¡Siria unida, Siria unida!» por unos kurdos que, después de un mes de ofensiva de las fuerzas enviadas por Ankara y ante el abandono de Estados Unidos, decidieron pedir ayuda a Damasco.

El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, aliado militar de Asad, diplomático con Erdogan y que forma parte del proceso de Astaná, hizo un llamamiento a ambas partes para que arreglen el conflicto a través de «una negociación directa». Pero Turquía parece apostar por la vía militar y, según adelantó ante las cámaras Erdogan, «el centro de la ciudad de Afrín será asediado en los próximos días con el fin de que la ayuda externa quede interrumpida».

Ankara considera a las YPG como el brazo sirio del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una «organización terrorista» a la que pretende alejar de la frontera con la operación 'Rama de Olivo', que entra en su segundo mes y que hasta el momento no ha logrado grandes avances sobre el terreno.

Un nuevo Alepo en Ghouta

Mientras la comunidad internacional temía el estallido del enfrentamiento directo entre Turquía y Siria a causa de Afrín, el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas intensificaron los bombardeos sobre Ghouta, el último bastión opositor que queda en el cinturón rural de Damasco. Desde el domingo al menos doscientas personas han muerto, según fuentes opositoras, y el coordinador de la ONU para la ayuda humanitaria en Siria, Panos Moumtzis, pidió el «cese inmediato» de los bombardeos y recordó que en esta región viven cerca de 400.000 personas en condiciones muy precarias.

El cerco que sufre esta zona opositora desde hace cinco años y la fuerte presencia de civiles, entre los que combaten tres importantes grupos armados como el Ejército de Islam, Ahrar al-Sham y la alianza formada por Failak Rahman junto al Frente Al-Nusra, recuerda a la situación vivida en Alepo hace poco más de un año. Pese a la intensidad del fuego en los últimos días, que deja escenas terribles en las localidades de Ghouta, el periódico sirio 'Al-Watan', cercano al régimen, señaló que estos primeros ataques aéreos «son un preludio a una operación terrestre a gran escala que puede empezar en cualquier momento».

 

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