Irán se prepara para las nuevas sanciones de EE UU

El fallido programa económico del Gobierno, que ha provocado huelgas y protestas, coloca contra las cuerdas al presidente Rohani

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

El Gran Bazar de Teherán reabrió su puertas después de dos días de huelga en señal de protesta por la grave situación económica que sufre Irán. En el último año el rial ha perdido casi el 80% de su valor frente a las principales divisas y tanto los comerciantes como los consumidores se preparan para lo peor en vísperas de que Estados Unidos vuelva a imponer sanciones tras su salida del acuerdo nuclear. El Líder Supremo, Alí Jamenéi, pidió a la Justicia mano dura «con aquellos que atentan contra la seguridad económica», ya que «hay que asegurar el ambiente de trabajo y vida de la población».

El presidente, Hasán Rohani, está contra las cuerdas y dos terceras partes de los diputados le pidieron que cambie a su equipo económico. El eje central de la política del clérigo moderado era el acuerdo atómico, gracias a cuya firma en 2015 prometió mejorar la economía tras el levantamiento de las sanciones.

En estos tres años el mercado no ha mejorado y Trump tampoco le va a dar más tiempo, ya que en agosto entrarán en vigor los primeros castigos y Washington ya ha avisado a todos los países que para noviembre deben dejar de comprar petróleo persa, la principal fuente de recursos económicos de la república islámica.

Hasán Rohani

Con el Bazar en huelga y los sectores más radicales de Irán criticando su inoperancia, Rohani ordenó la prohibición de importar 1.300 productos «con el objetivo de proteger la producción iraní y para dar una oportunidad a los productores locales».

«Guerra económica»

Se trata de una forma de prepararse para las sanciones que están a la vuelta de la esquina y que el vicepresidente, Eshaq Jahangiri, calificó de «grave guerra económica» lanzada desde la Casa Blanca.

Cada vez que hay protestas en Irán, como las de los últimos días, que acabaron dispersadas por las fuerzas de seguridad, se despierta la ilusión en Occidente de una revuelta contra el sistema teocrático, pero el Bazar del siglo XXI no es el bazar de antaño, que ponía y quitaba gobiernos.

El rial ha pasado en un año de cambiarse con una paridad 40.000 a uno con respecto al dólar a superar los 90.000 en el mercado libre, pese a que el tipo de cambio estipulado por el Gobierno es de 42.000 a uno. Este ha sido el motivo que ha llevado a los bazaríes a la huelga, no la petición de más libertades o reformas en el sistema.

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