«Hay que evitar una masacre por la que seremos juzgados por la historia»

La ONU fracasa en su intento de alto el fuego en la región siria de Guta, donde se desarrolla una «monstruosa campaña de aniquilación»

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL J ERUSALÉN.

Después de casi una semana de intensos bombardeos en los que ya han muerto más de trescientas personas y hay miles de heridos, según fuentes opositoras, la comunidad internacional presiona para alcanzar un alto el fuego en la región siria de Guta oriental, una pausa humanitaria que permita la entrada de ayuda y la evacuación de heridos. Esta es la última zona en conflicto que queda bajo control de grupos armados opositores a las afueras de Damasco, donde cerca de 400.000 civiles, según la ONU, están atrapados entre dos fuegos.

El enviado del organismo internacional, Staffan de Mistura, alertó ayer de la necesidad del alto el fuego porque «es necesario evitar una masacre por la que seremos juzgados por la historia», mientras que el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al-Hussein, calificó esta primera semana de bombardeos de «monstruosa campaña de aniquilación».

El Consejo de Seguridad se reunió para debatir una posible tregua de treinta días, pero el embajador ruso ante la ONU, Vassily Nebenzia, presentó modificaciones al proyecto de la resolución que se había negociado previamente y dijo que no había acuerdo.

Como ocurrió en Alepo hace poco más de un año, lo que funciona en Siria son las conversaciones sobre el terreno. Ya hay negociación abierta entre el Gobierno y los grupos armados que controlan las ciudades y aldeas de esta parte del cinturón rural de Damasco. El objetivo es que salgan de estos bastiones con destino a la provincia de Idlib, misma estrategia que se empleó en Alepo y que puso fin a cinco años de guerra en la segunda ciudad del país.

Miniguerra mundial

Rusia, principal aliado del presidente sirop Bashar el-Asad, adelantó que «hace unos días, nuestro Ejército ofreció a los milicianos que abandonaran Guta Oriental pacíficamente», pero «el Frente al-Nusra y aquellos que interactúan con ellos rechazaron rotundamente esta oferta», precisó el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, para quien los responsables de la situación límite en la zona «son aquellos que apoyan a los terroristas que siguen allí presentes».

Hace tiempo que la contienda civil en Siria es una miniguerra mundial. Si el Gobierno tiene el apoyo de Rusia, Irán y de la milicia libanesa de Hezbolá, la oposición se ha dividido también en grupos que dependen de ayudas extranjeras. Este factor hace que cualquier enfrentamiento sobre el terreno precise de un acuerdo político entre las partes. Yaish al-Islam, apadrinado por Arabia Saudí; la alianza formada por Filq al-Rahman y el Frente al-Nusra (brazo de Al-Qaida en Siria), que cuentan con cobertura de Qatar y Turquía; y Ahrar al-Sham son los principales grupos en Guta.

Los bombardeos de los últimos días se han centrado sobre las áreas que controlan Filq al-Rahman y el Frente al-Nusra y no tanto en el territorio ocupado por Yaish al-Islam, que con la mediación de Egipto mantendría una línea de negociación con Moscú.

 

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