Escolta para el dirigente verde alemán

J. C. BARRENA BERLÍN.

La delegación del primer ministro turco, Binali Yildirim, no dejó buen recuerdo en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Una torpeza de la organización hizo que Yildirim y su séquito se hospedaran en el mismo hotel que el popular dirigente y verde alemán Cem Özdemir, enemigo declarado del régimen del presidente turco, Recep Tayip Erdogan. Tanto es así que los escoltas de Yildirim protestaron ante las autoridades alemanas por la presencia de un «terrorista» en el mismo establecimiento donde dormía su jefe. La reacción de la Policía de Múnich debió de sorprender, sin embargo, a los responsables de la seguridad del primer ministro de Turquía. En vez de detener al presunto «terrorista» Özdemir, le advirtieron de las acusaciones y le adjudicaron tres agentes especiales encargados de velar por su seguridad durante el fin de semana, un gesto que agradeció el diputado de origen turco.

El propio Özdemir comentó ayer que a su llegada el viernes al hotel en Múnich se encontró con un numeroso grupo de escoltas turcos que reaccionaron con mucho nerviosismo al notar su presencia. Al día siguiente, la Policía bávara le informó de que la delegación turca le había calificado de «terrorista o miembro de una organización terrorista», por lo que le aconsejaron que aceptara ser escoltado por agentes especiales alemanes.

«Todo el día acompañado por tres policías», dijo Özdemir, quien calificó de ironía «necesitar seguridad para acudir a una conferencia de seguridad». El dirigente verde alemán subrayó que esa experiencia confirma su valoración «de la naturaleza del régimen de Ankara» y advirtió de que «si ese personal de 'inseguridad' actúa aquí de esa manera, cómo lo hará en Turquía».

El caso ha provocado la indignación de la clase política alemana y ríos de críticas a la delegación turca en los medios de comunicación germanos. «No es cierto, todo es un invento», se apresuró a asegurar el ministro turco de Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, que además acusó a Özdemir de «mentir» y querer hacerse el importante. La Policía bávara confirmó, sin embargo, la operación para garantizar la seguridad del dirigente verde y las causas que condujeron a ponerla en marcha.

 

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