Erdogan lleva la democracia turca al límite

Los observadores denuncian que se valió de su posición para lograr un triunfo que le permitirá disfrutar de un poder absoluto hasta 2023

MIKEL AYESTARAN ESTAMBUL.

Después de veinticuatro horas de celebraciones arranca la nueva era de Recep Tayyip Erdogan como 'superpresidente' de Turquía, con todos los poderes concentrados en sus manos. El mandatario islamista se dirigió en la noche electoral del domingo a sus más fieles seguidores desde el balcón de la sede de su formación política, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), en Ankara para decirles que su país «ha dado una lección de democracia al mundo» y adelantar que su prioridad será «luchar con aún más fuerza contra las organizaciones terroristas», en alusión a las guerras abiertas que mantiene con los kurdos tanto en territorio otomano como en Siria e Irak.

A las pocas horas de su primer baño de masas desde la reelección, Erdogan recibió la llamada de felicitación del líder de la oposición, Moharrem Ince, quien, tras unas primeras denuncias de fraude, admitió los resultados oficiales. No obstante, aseguró que el proceso no había sido justo, la misma conclusión que recogieron en su informe los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

EN SU CONTEXTO

Erdogan fue reelegido con el 52,6% de los votos y gozará también de la mayoría en el Parlamento gracias a su coalición con el Partido de Acción Nacionalista (MHP), una de las grandes sorpresas de los comicios. Otra de las novedades será que en la cámara legislativa 103 de los 600 escaños serán ocupados por diputadas.

Estambul despertó bajo un cielo gris y sumida en un silencio ensordecedor. La ciudad inició la nueva era política forrada con carteles con el retrato del 'rais' que desde los puentes de las autopistas daban las gracias a los habitantes de la antigua Constantinopla por su apoyo en las urnas. Todos conocían los resultados, pero era complicado hablar de ellos después de una jornada con una participación del 88%.

El presidente, pese a su amplia victoria, aún tiene muchos detractores. Un pulso pasional al que sucedió una especie de jornada de descanso por el esfuerzo realizado en las últimas semanas. Erdogan llevó una vez más al país al límite y ganó. Durante el recuento de votos una de las grandes voces ausentes fue la de Ince y esto generó rumores de todo tipo.

El candidato opositor del Partido Republicano del Pueblo (CHP) esperó a tener los datos finales en la mano para comparecer ante los medios y declarar que aceptaba «los resultados de estas elecciones». Ince, que a lo largo de la campaña realizó mítines multitudinarios que llevaron a la oposición a pensar que había posibilidades de cambio, pidió a Erdogan que deje de «comportarse como el secretario general del AKP para ser el presidente de 81 millones de turcos». Una solicitud realizada a lo largo de todo el camino hacia las urnas, el que solo la bandera ha mantenido la unidad de una nación partida en dos.

«Injusto»

El principal líder de la oposición habló asimismo de un proceso «injusto», misma idea defendida por la OSCE en un informe de observación que recogió la «falta de igualdad de condiciones» entre los candidatos, según el coordinador de la misión, el diputado español Ignacio Sánchez Amor. Pese a la detección de algunas irregularidades durante el recuento, el organismo internacional señaló que «en términos generales, se respetaron las reglas». La diputada ucraniana Olena Sotnyk, miembro también de la misión, destacó como punto positivo la «gran implicación ciudadana», que se tradujo en una participación histórica.

Entre los perdedores, los más nostálgicos evocaron a Orhan Pamuk y apostaron por el aire del Bósforo para curar sus heridas. «La vida no puede ser tan mala. Pase lo que pase, siempre puedo dar un largo paseo por el Bósforo», apuntaba el Nobel en 'Estambul: Ciudad y recuerdos'. Lo que ocurría es que al ojear cualquier periódico se observaban títulos similares: «Primer paso para el cambio», «Victoria del presidente», «Otra vez, en el nombre de Dios» o «¡Sí! Democracia para siempre» eran los encabezamientos de las primeras páginas de los rotativos, la mayoría bajo control del Gobierno. «El viento del Bósforo lo cura todo», recuerdan los vecinos de Estambul cuando alguien tiene problemas. Erdogan tiene una larga lista sobre la mesa, pero las decisiones las toma desde Ankara.

fue el porcentaje de turcos residentes en Austria que apoyaron a Erdogan, lo que sirvió al número dos del partido ultra FPO para pedirles que vuelvan a su país. En la capital austriaca, cientos de ellos siguieron la cita electoral en un centro de congresos.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos