Cabeza morada, pies verdes

Muchos de los votantes de Rohaní salieron a las calles hace ocho años en la ‘revuelta verde’ para protestar por la reelección de Ahmadineyah

M. A. JERUSALÉN.

Hasán Rohaní tiene la confianza de los iraníes para seguir otros cuatro años como presidente. El pacto nuclear de 2015 es su principal argumento, pero no es el primero que sella con Occidente. Este religioso de 68 años ya fue negociador nuclear de Irán entre 2003 y 2005, durante el mandato de Mohamed Jatamí, y entonces también logró un pacto para congelar la actividad atómica de forma temporal, lo que le sirvió para pasar a ser conocido como el «clérigo diplomático». Su pragmatismo vuelve a triunfar y por eso ha obtenido 23,5 millones de votos.

Aunque se aleja de la etiqueta de «reformista» y se presenta como «moderado», tiene el respaldo de los líderes del reformismo, Mehdi Kerrubi y Mir Husein Musavi, en arresto domiciliario desde 2009, y del ex presidente Jatamí, apartado de la vida política por el régimen. Y aunque su color de campaña es el morado, muchos de sus votantes son los que salieron a las calles hace ocho años en la conocida revuelta verde de protesta por la polémica reelección de Mahmud Ahmadineyad.

Su discurso se basa en la mejora de relaciones con Occidente, sobre todo para acabar con unas sanciones que habían hundido la economía, y cierto aperturismo en la política doméstica, pero siempre dentro de los límites de la república islámica, porque Rohaní es un hombre del régimen. La etiqueta reformista o moderado no significa que vaya a salirse de los límites de un sistema muy conservador en el que ha ocupado diversos cargos parlamentarios, en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional y en la Asamblea de Expertos. Su perfil es muy diferente al de Ahmadineyad o Ebrahim Raisí, ambos de corte ultraconservador, y eso ha servido para poner en marcha un cambio en las formas de la república islámica. El fondo será más complicado de modificar.

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