El nuevo presidente de Ucrania llega al poder en un clima de anticipo electoral

Una reciente sesión del Parlamento ucraniano. :: reuters/
Una reciente sesión del Parlamento ucraniano. :: reuters

La ruptura de la anterior coalición de gobierno puede ayudar a Zelenski a conseguir diputados si se adelantan las legislativas

RAFAEL M. MAÑUECO

moscú. El presidente electo de Ucrania, Volodímir Zelenski, que venció de manera rotunda en la segunda vuelta electoral del 21 de abril al jefe del Estado saliente, Petro Poroshenko, tomará posesión de su cargo este lunes. Puesto que carece de grupo parlamentario, su intención era disolver inmediatamente la Rada Suprema (Parlamento) y adelantar las legislativas, previstas para el 27 de octubre. Pero la ruptura ayer de la coalición de Gobierno podría obstaculizar los planes del nuevo mandatario o, al revés, facilitarlos. Todo va a depender de lo que pase en los próximos 30 días, de si los legisladores son capaces o no de formar una nueva coalición y del fallo de los órganos de Justicia ante las distintas interpretaciones que se están haciendo de los preceptos constitucionales.

«Anunciamos nuestra salida de la actual coalición. Un nuevo presidente exige una nueva coalición con una nueva agenda», declaró el portavoz del grupo parlamentario del Frente Popular, Maxim Burbak. El Frente Popular, cuyo líder es el exprimer ministro Arseni Yatseniuk -uno de los cabecillas de la revolución del Maidán de 2014-, integraba la coalición constituida también por el Bloque Petro Poroshenko, la formación política del presidente saliente. Dentro del conglomerado estaban además Batkívshina (Patria) de la exprimera ministra Julia Timoshenko; el Partido Radical y el grupo Autoayuda, pero ya en 2016 estas tres formaciones abandonaron la alianza.

El nombramiento de un nuevo Gobierno depende del Parlamento, en donde Volodímir Zelenski no tiene diputados. De ahí su interés en disolverlo y convocar comicios legislativos lo antes posible. No obstante, la Constitución impide tal iniciativa a menos de medio año del final de legislatura. En lo que los juristas no son unánimes es en definir a partir de qué momento exacto empiezan a contar esos seis meses mínimos.

En cualquier caso y según recordó el presidente de la Rada, Andréi Parubiy, los diputados tienen ahora 30 días para acordar la formación de otra coalición gubernamental, algo muy complicado. Si no lo logran, habrá que convocar elecciones sin necesidad de que Zelenski llegue siquiera a entrometerse. Por eso hay quien opina que todo lo que pasó ayer podría ser un montaje del equipo del nuevo presidente para propiciar la convocatoria electoral. Pero el diputado del Bloque de la Oposición Alexander Dolzhenkov cree justo lo contrario, que la coalición de Gobierno se rompió a propósito para «evitar la disolución temprana de la Rada Suprema».

Mejor momento que ahora no puede haber para Zelenski, con su popularidad todavía intacta. Su formación, llamada Servidor del Pueblo, obtendría probablemente la mayoría en la Cámara, algo que no se puede garantizar si la votación se produce en octubre. Para entonces, el presidente ya habrá sufrido un cierto desgaste. Ayer dimitieron el ministro de Exteriores y el secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. En el equipo de Zelenski esperan también la renuncia inminente del titular de Defensa y del fiscal general.