Un nuevo dolor de cabeza para Salvini

DARIO MENOR CORRESPONSAL

ROMA. A Matteo Salvini, líder de la Liga y 'hombre fuerte' de la coalición de Gobierno italiano, le habrá sentado tan mal la elección de David Sassoli como nuevo presidente del Parlamento Europeo como a los independentistas catalanes que Josep Borrell sea el flamante jefe de la diplomacia europea. En ambos casos pesan mucho más las divergencias políticas que la nacionalidad compartida. Florentino de 63 años, Sassoli, que el pasado mayo fue elegido europarlamentario por tercera vez, es miembro del Partido Democrático (PD, centro izquierda) y está en las antípodas de Salvini. Se encargó él mismo de dejarlo bien claro ayer en su discurso de investidura, cuando se presentó como uno de los hijos y nietos de aquellos que fueron capaces de encontrar «el antídoto a la degeneración nacionalista que ha envenenado la historia».

En una muestra más de que el Gobierno de Roma no va a tener precisamente un aliado en el nuevo presidente del Europarlamento, Sassoli insistió en la necesidad de establecer un diálogo «constante y normal» entre la institución que representa y las organizaciones humanitarias que auxilian a inmigrantes en el Mediterráneo. «Estoy aquí desde hace diez años y las ONG saben que las puertas siempre han estado abiertas, pero las abriremos aún más. El diálogo estará garantizado y asegurado». Su discurso es antitético al de Salvini, que acusa a los socorristas de ser unos «piratas» y «criminales» que violan las leyes italianas. La Liga trató de impedir la elección de Sassoli y no le votó, eligiendo en cambio al candidato de las fuerzas soberanistas, Jan Zahradil. Su aliado en el Gobierno, el Movimiento 5 Estrellas, dejó en cambio libertad en el voto a sus parlamentarios en Estrasburgo.

El nuevo presidente de la Eurocámara entró en política hace diez años, cuando era ya un nombre conocido en Italia por su trabajo en el Tg1, el principal informativo de la Rai. Antes había pasado por varios diarios y agencias de noticias en una carrera como periodista que comenzó muy joven. En 2013 aspiró a su primer cargo de primera fila al presentarse a las primarias del PD para la alcaldía de Roma, aunque quedó segundo por detrás de Ignazio Marino, pero superando a Paolo Gentiloni, que tres años después se convertiría en primer ministro. En 2014 repitió como parlamentario europeo y obtuvo una de las vicepresidencias de la Cámara de Estrasburgo.