AKK, una 'MiniMerkel' con carácter propio

ANJE RIBERA

Annegret Kramp-Karrenbauer está tan acostumbrada a ser comparada con Angela Merkel que ya no le molesta ni tan siquiera que la llamen 'MiniMerkel'. Su condición de heredera política de la canciller alemana será imposible de erradicar a pesar de tener un carácter propio, incluso más temperamental que el de su antecesora en el liderazgo de los cristianodemócratas alemanes.

Afortunadamente los germanos son muy dados a las abreviaturas y hace tiempo que Annegret Kramp-Karrenbauer se convirtió en AKK. Los periodistas agradeceremos siempre su sentido del ahorro cada vez que tengamos que citarla en un título. Sin duda también sabremos valorar que no sea tan reservada como Merkel, que a lo largo de su prolongada carrera política ha dado muestras permanentes de su carácter espartano a la hora de ponerse delante de un micrófono. Sin duda, heredó de su padre, un pastor luterano, ese sufrido talante austero.

Tras 'reinar' en el länder de Sarre, AKK, a sus 56 años, llega a la cúspide de la política teutona tras una largo camino sobre el que ha caminado silenciosamente pese a a sus numerosos éxitos electorales. Casada con un ingeniero de minas que renunció a hacer carrera en beneficio de su esposa y madre de tres hijas, pertenece a la CDU desde los 19 años, aunque solo se 'profesionalizó' tras licenciarse en Derecho y Ciencias Políticas. Fue entonces cuando esta católica practicante ocupó altos cargos en el Gobierno regional de Sarre hasta que finalmente lo encabezó hace siete años.

 

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