Merkel dispara primero y lanza la candidatura alemana a la Comisión

Jean-Claude Juncker, junto a Manfred Weber, líder del PP en la Eurocámara, antes de una reunión en Bruselas el año pasado. :: S. L. / efe
/
Jean-Claude Juncker, junto a Manfred Weber, líder del PP en la Eurocámara, antes de una reunión en Bruselas el año pasado. :: S. L. / efe

El presidente del grupo del PP en la Eurocámara, Manfred Weber, oficializa su intención de sustituir a Juncker tras los comicios europeos de mayo

ADOLFO LORENTE

Lo hizo a través de Twitter, cómo no. La burbuja de la Europa comunitaria navega a través de la red social del pajarito. Confirmado. La Alemania de Angela Merkel quiere la presidencia de la Comisión Europea. «Quiero convertirme en el candidato principal del Partido Popular Europeo para las elecciones europeas de finales de mayo de 2019 y ser el próximo presidente. Europa necesita un nuevo comienzo y más democracia». Firmado: Manfred Weber, presidente del grupo de los populares europeos en el Parlamento Europeo y perteneciente a la CSU, el partido 'hermano' bávaro de la formación de la eterna canciller, la CDU. La cita electoral comunitaria es la última semana de mayo, que coincidirá, además, con el batiburrillo electoral español de comicios locales, autonómicos y quién sabe si generales.

Comienza el baile. Los conservadores, la principal familia política europea a la que también pertenece el actual presidente, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, el del Consejo, el polaco Donald Tusk, o el de la Eurocámara, el italiano Antonio Tajani, ya han movido ficha buscando mantener su hegemonía. Todos acaban su mandato a finales de 2019. Sus puestos son muy codiciados en las grandes capitales del Viejo Continente y Berlín, que sigue marcando el compás del club, ya ha saltado a la pista. ¿Lo conseguirá? Eso ya es otro cantar. Aunque parezca mentira, no todo depende de Angela Merkel en esta UE a 28 ni en la futura a 27, esa que comenzará a escribirse a partir del 30 de marzo.

Como ocurrió por primera vez en en las últimas elecciones comunitarias, celebradas en 2014, estará vigente el sistema del 'Spitzenkandidatx' (cabeza de lista en alemán), es decir, que cada familia política debe presentar un candidato a nivel europeo para aspirar a la presidencia del Ejecutivo comunitario. Habrá uno del PPE, otro de los socialistas, de los liberales, de los Verdes... También, ojo, de las formaciones eurófobas y euroescépticas, que pueden jugar un papel clave a la hora de lograr una relativa estabilidad parlamentaria durante la próxima legislatura.

LAS CLAVES El PP europeo decidiriá si apuesta por Weber en un congreso que se celebrará en Helsinki en noviembre Ninguna otra gran familia europea ha movido ficha de cara al gran baile de sillas que se vivirá en 2019

Hay mucho runrún, pero hasta la fecha y de forma oficial, los populares son los únicos que han movido ficha. Eso sí, de puertas adentro, porque tampoco es seguro que Weber vaya a representar a los populares ya que el PPE elegirá a su candidato los días 7 y 8 de noviembre en Helsinki. También suenan con fuerza el francés Michel Barnier, negociador jefe de la UE en el 'brexit', o el finlandés Alex Stubb, exministro de Finanzas de su país y ahora en el Banco Europeo de Inversiones.

A la espera de Macron

Una vez se produzcan las elecciones y se conozca el reparto de los 705 escaños (ya no son 751 por la salida de Reino Unido), tocará hacer política y buscar mayorías. Weber, en caso de confirmarse su candidatura final, partirá como gran favorito ya que será, salvo catástrofe, el ganador de los comicios. La clave será saber si tendrá apoyos suficientes para llegar a ser el nuevo Juncker.

Todo, o al menos gran parte de ello, dependerá del papel que decida jugar Emmanuel Macron ya que su partido, La República en Marcha, no está adscrito a ninguna gran familia europea. La lógica dice que podría encajar en los liberales de ALDE, donde está por ejemplo Ciudadanos o el PNV, pero el francés quiere marcar perfil y dominar la agenda. Si al final no presenta batalla por la Comisión, que nadie lo dude, será porque el eje francoalemán ha llegado a un acuerdo para dominar la cúpula comunitaria. No miren ni al Consejo ni al Parlamento, háganlo al Banco Central Europeo, ya que el italiano Mario Draghi dejará la presidencia el 31 de octubre de 2019.

Pónganse cómodos. El gran baile de sillas europeo ha comenzado. Merkel ha disparado primero usando la bala de Weber, pero ahora le toca el turno al resto de formaciones. Los socialdemócratas carecen de líderes de relumbrón y es posible que lo fíen todo al francés Pierre Moscovici, el actual comisario de Asuntos Económicos. Aunque la lista de futuros candidatos para sustituir a Juncker está dominada por hombres, el nombre de una mujer sobrevuela con notable vigor en el debate.

Se trata de Margrethe Vestager, la todopoderosa comisaria de Competencia. Es liberal y Macron es su fan número uno. Es algo así como la candidata perfecta, pero su gran problema, además del peso de los liberales en la UE, es que su partido no gobierna en Dinamarca y son los gobiernos nacionales los que eligen al comisario que quieren que les represente en Bruselas. Sin el plácet del Ejecutivo de Copenhage, que lógicamente querrá colocar a uno o una de los suyos, hay poco que hacer. En este tipo de situaciones, siempre suelen primar las siglas del partido antes que la camiseta del país de turno.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos