Los mercados prolongan su castigo a Argentina

Macri, cariacontecido, durante la rueda de prensa que ofreció en la noche del lunes tras la debacle electoral. :: Juan Ignacio Roncoroni / efe/
Macri, cariacontecido, durante la rueda de prensa que ofreció en la noche del lunes tras la debacle electoral. :: Juan Ignacio Roncoroni / efe

Las dudas generadas por las primarias presidenciales y la inacción de Macri hunden la credibilidad financiera del país

MARCELA VALENTEBUENOS AIRES.

Con marcado nerviosismo, los mercados de Argentina volvieron a manifestar ayer serias dudas sobre la capacidad financiera y el capital político del Gobierno de Mauricio Macri tras la contundente derrota que sufrió el domingo en las primarias presidenciales. La moneda se devaluó por segundo día consecutivo y el riesgo-país alcanzó el nivel más alto de los últimos diez años, síntoma de la desconfianza en las posibilidades para cumplir sus compromisos.

Más delicado aún resulta el impacto en la depreciación del peso en el mercado doméstico de bienes de consumo. Los grandes proveedores de alimentos han frenado las entregas de harina, aceite y otros bienes a los comercios o abastecen pedidos reducidos con precios un 20% superiores a los del pasado viernes, cuando parecía bastante improbable que Macri perdiera ante el opositor peronista Alberto Fernández por más de 15 puntos (32,1% frente al 47,6%).

El resultado, que anticipa las casi nulas opciones del presidente para ser reelegido en octubre, provocó el lunes el desplome de los activos financieros. En la Bolsa de Nueva York las acciones argentinas cayeron un 60%, en el parqué de Buenos Aires la pérdida fue de 48% y el dólar subió un 25% con respecto al peso. Ayer los valores recortaron una parte de las pérdidas, pero la devaluación siguió profundizándose y obligó al Banco Central a intervenir con ventas de divisas y aumentos de tasas de interés en los bonos del Estado.

LA CLAVEEl presidente, lejos de realizar autocrítica, culpa a los peronistas del deterioro de la confianza

La inestabilidad también pone en riesgo el que era el objetivo de Macri cuando fue elegido en 2015: convertirse en el primer presidente no peronista que terminara su mandato desde el advenimiento de la democracia en 1983. Raúl Alfonsín (1983-89) debió adelantar las elecciones y Fernando de la Rúa (1999-2001) renunció a mitad de mandato en medio de una grave crisis.

La catástrofe financiera se manifestó principalmente en el incremento del riesgo-país, un índice que mide el peligro de invertir en bonos de deuda. Pasó de marcar 880 el viernes a 1.701 puntos ayer. Es la marca más elevada de los últimos diez años. El precio de los seguros para blindarse ante un eventual cese de pagos subió de forma brusca.

El nerviosismo en el mercado del dinero se reflejó también en la compra y venta de bienes. Los fabricantes retienen las mercancías hasta poder determinar los nuevos precios tras la tormenta que no cesa.

Tiendas cerradas

Los comercios tampoco quieren vender. Ayer había tiendas de alimentos cerradas para marcar los nuevos precios. Uno de los sectores más sensibles es el de la harina, por el impacto que tiene en la elaboración del pan. Pero también se frenó la entrega de papel, acero, automóviles o material médico.

La debacle se acentuó con la rueda de prensa que protagonizó Macri en la noche del lunes, en la que no sólo no transmitió tranquilidad sino que hizo todo lo contrario. El presidente atribuyó el mal resultado electoral a las dificultades económicas que atraviesa la población, pero culpó de la zozobra financiera al frente opositor que ganó las primarias, liderado por Alberto Fernández y la expresidenta Cristina Fernández.

«El problema mayor que tenemos los argentinos es que la alternativa a este Gobierno es el 'kirchnerismo', que no tiene credibilidad en el mundo», aseguró ante de recomendar al candidato peronista que haga «una autocrítica» a fin de reconstruir la confianza de los mercados. Lejos de ofrecer medidas de alivio o cambios en su Gabinete, el presidente insistió en que «el mundo ve eso (la victoria de Fernández) como el fin de la Argentina».

Fernández rechazó toda responsabilidad. «Éste es un Ejecutivo muy raro, que durante cuatro años le echó la culpa de sus errores al anterior y ahora que se va le echa la culpa al que lo va a suceder», ironizó. Aclaró que él es «el primer defensor» de que Macri termine su mandato en tiempo y forma. «El esfuerzo que tiene que hacer es ordenar el desorden que ha creado», le recomendó, y dijo que en ese esfuerzo «todos los argentinos lo vamos a acompañar».