Mensajes de odio en una nueva marcha de la extrema derecha en Alemania

Policías a caballo patrullan la ciudad de Köthen. :: reuters/
Policías a caballo patrullan la ciudad de Köthen. :: reuters

Los radicales capitalizan las protestas por la muerte de un joven en Köthen que sufrió un infarto cuando intentaba mediar en una pelea

J. C. BARRENA BERLÍN.

La muerte de un joven alemán de 22 años tras un enfrentamiento con dos refugiados afganos en la localidad germano oriental de Köthen, en el Estado federado de Sajonia Anhalt, ha vuelto a dar lugar a concentraciones de extremistas de derechas, que instrumentalizaron el suceso para lanzar arengas nacionalistas y criticar la política de asilo del Gobierno federal. Tras los graves sucesos hace dos semanas en la localidad de Chemnitz, donde neonazis y extremistas tomaron la calle y desbordaron a la policía, las autoridades reaccionaron en esta ocasión con rapidez y serenidad, manteniendo el control de la situación.

Pese a todo, la canciller federal, Angela Merkel, expresó ayer su «indignación» por el hecho de que en Köthen volvieran a corearse lemas neonazis y racistas. Un medio francés divulgó imágenes de la protesta en la noche del domingo en la que un nutrido grupo de hombres gritaba «nacionalsocialismo ya». La directora de la Policía, Christiane Bergmann, indicó que hasta ahora se han presentado diez denuncias contra participantes en la protesta radical, por agitación al odio racial, ofensas y atentado contra el derecho de reunión, pero también por agresiones a representantes de medios de comunicación.

Al parecer y según explicaciones del alcalde de Köthen, el socialdemócrata Bernd Hauschild, el fallecido intentó mediar en una pelea entre dos jóvenes afganos y dos alemanes en un parque infantil la noche del sábado. Poco después sufría un infarto y moría en el mismo lugar sin que el personal de una ambulancia lograra reanimarle. Las autoridades de Sajonia Anhalt subrayaron que el joven sufría de una grave enfermedad cardiaca y que «no existe indicio alguno» de que su fallecimiento tuviera que ver con posibles lesiones sufridas en el enfrentamiento.

Los dos jóvenes afganos, de 18 y 22 años, fueron detenidos poco después como sospechosos de causar graves lesiones con consecuencia de muerte. Ambos llegaron a Alemania como refugiados hace varios años, pero mientras el primero contaba con un permiso de residencia, el segundo iba a ser deportado tras ser rechazada su solicitud de asilo dos días antes de este suceso y por contar con antecedentes por agresión.

Movilizados en internet

Al conocerse la muerte del joven alemán, Hauschild reaccionó rápidamente y llamó en las redes sociales a sus conciudadanos a reunirse en la iglesia de San Jacobo, en el centro de Köthen, y a hacer caso omiso al llamiento de grupos de extrema derecha a participar en una «marcha fúnebre» por las calles de la localidad. Estos últimos concentraron a unas 2.500 personas, en su mayoría «turistas de extrema derecha», según el alcalde, quien denunció que se movilizan a través de foros de internet y nada tienen que ver con su ciudad.

Hauschild subrayó que ni uno solo de los oradores que intervinieron en la concentración radical y calentaron los ánimos de los asistentes es ciudadano de Köthen. Entre ellos se encontraba el antiguo dirigente del neonazi Partido Nacionaldemócrata (NPD) y actual líder del movimiento racista de Turingia, Thügida, David Köckert. Muchos de los participantes llevaban camisetas con abreviaturas como 'Htlr' o del movimiento 'White Resistance'. Según relataron testigos a medios locales, durante el acto se oyeron gritos como «Ojo por ojo, diente por diente» o «Nosotros somos el pueblo».

El ministro de Interior de Sajonia Anhalt, Holger Stahlknecht, comentó que al menos 500 de los participantes en la marcha extremista son conocidos radicales de derechas y neonazis, muchos de ellos llegados desde otros Estados federados.

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