EE UU no tiene «la menor duda» de que Teherán está detrás de los atentados

El secretario de Estado pide al mundo que se sume a Washington en la defensa de sus intereses y los de sus aliados

MERCEDES GALLEGONUEVA YORK.

En cuestión de horas, EEUU ya sabía quién estaba detrás del ataque de ayer a dos barcos petroleros en el Estrecho de Ormuz. Al menos eso decían desde el primer momento las múltiples fuentes del gobierno estadounidense que, repentinamente, se desvivían por hablar con los medios de comunicación, la mayoría desde el Departamento de Defensa.

Los restos de las gigantescas tanquetas petroleras seguían ardiendo y hasta la Casa Blanca admitía que era demasiado pronto para establecer conclusiones, pero las fuerzas armadas parecían haberse hecho a la idea de que una escalada militar con Irán es inevitable. Y «si hay algo en el mundo que no nos podemos permitir es una gran confrontación en la región del Golfo», advirtió con preocupación el secretario general de la ONU, António Guterres.

En el mismo escenario en el que Colin Powell acusó a Irak en 2003 de ocultar armas de destrucción masiva, EEUU acusó ayer a Irán de ser «una clara amenaza para la paz y la seguridad internacional», según dijo en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad. Para el actual secretario de Estado, Mike Pompeo, no hay la menor duda sobre la autoría del atentado cometido contra un petrolero japonés y otro noruego con sede en Bahamas. «Nuestra evaluación se basa en fuentes de inteligencia, las armas usadas, el nivel de experiencia que se necesita para ejecutar esa operación, ataques similares ocurridos recientemente y en el hecho de que no existe ningún otro grupo operando en el área que tenga los recursos y la capacidad para perpetrar un ataque con ese nivel de sofisticación», aseguró Pompeo.

LA CLAVE«Es muy pronto para hablar de un trato, ellos no están listos y nosotros tampoco», tuiteó Trump

El recuerdo de Vietnam

El destructor estadounidense USS Bainbridge rescató a 21 miembros del Kokuka Courageous y, presuntamente, las pruebas para lanzar una acusación tan grave, que Pompeo puso en el contexto de «40 años de agresiones no provocadas». Cualquier historiador podría cuestionar esta afirmación, pero al echar mano a la historia lo primero que le venía a la cabeza a muchos es la agresión del Golfo de Tonkin, que en 1964 sirvió de excusa a Lyndon Johnson para meterse de lleno en la Guerra de Vietnam, con la venia del Congreso.

La obsesión del consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, con bombardear Irán ha sido tan pública en las últimas dos décadas que nadie duda de su interés en desatar un conflicto. De hecho, el mes pasado pidió a Pentágono que se preparase para enviar a la zona a 120.000 soldados, según The New York Times, algo que la Casa Blanca ha negado.

Cualquier esperanza de negociaciones se hundió ayer en el Estrecho de Ormuz. No parecía coincidencia que uno de los barcos atacados fuera japonés, justo cuando el primer ministro de Japón se reunía con el ayatolá para proponerle un diálogo con EEUU que no fue bien recibido. «Es muy pronto para hablar de un trato, ellos no están listos ni nosotros tampoco», tuitéo Donald Trump.

En respuesta, Pompeo pidió a la comunidad internacional «que se sume a los esfuerzos de EEUU para defender sus intereses y los de sus aliados», tras esta amenaza «que el mundo entero puede ver». Y para quien no lo vea claro, «la investigación será concluyente», prometió una fuente del Pentágono a la BBC.