Masacre de opositores en Sudán

Funeral en Omdurmán por una de las víctimas de la matanza de opositores. /Marwan Ali/ EFE
Funeral en Omdurmán por una de las víctimas de la matanza de opositores. / Marwan Ali/ EFE

Las milicias que lideraron las matanzas en Darfur patrullan la capital y la Junta Militar se entrega a la violencia para romper el bloqueo político

GERARDO ELORRIAGA

El Gobierno sudanés ha elegido la violencia para acabar con el bloqueo político que vive el país africano tras la caía del dictador Omar al-Bashir. Las Fuerzas de Apoyo Rápido, un movimiento paramilitar creado por el expresidente, cargaron ya el lunes contra los manifestantes que desde el 6 de abril se hallaban acampados alrededor del cuartel general del Ejército en la capital, Jartum, reclamando el fin del poder militar.

El Comité Central de Médicos de Sudán, organización vinculada a la oposición, habla de 60 muertos y más de 300 heridos, pero las mismas fuentes aseguraron que cuarenta cadáveres se recuperaron de las aguas del Nilo para introducirlos en camionetas hacia un destino desconocido. Al parecer, mostraban signos de golpes, machetazos y balazos, según varios testigos.

La interrupción de internet y el cese de emisión de las radios locales antecedieron la carga contra los partidarios del cambio democrático. Tres décadas después de que las tropas chinas irrumpieran en la plaza de Tiananmen, el régimen sudanés utiliza procedimientos similares para aplastar la disidencia acantonada en las calles. Tras la masacre, el Consejo Militar de Transición (CMT), actual máximo órgano de poder, ha decidido la ruptura del diálogo con la Alianza por la Libertad y el Cambio, coordinadora de la oposición, y la anulación de los acuerdos. En el mismo comunicado, el martes, anunció la convocatoria de elecciones en nueve meses, medida que pretende solucionar la crisis y perpetuar el control del Estado por la cúpula castrense.

LA CLAVEEE UU impulsa el diálogo, pero el Gobierno castrense se ve fuerte con el apoyo de Arabia Saudí y Egipto

Rusia y China han bloqueado una iniciativa europea dentro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para condenar el ataque, perpetrado por las mismas fuerzas a las que se atribuyen las matanzas en Darfur. Estas milicias se encuentran dirigidas por Mohamed Hamdan Daqlo, vicepresidente del CMT, y, según las últimas informaciones, patrullan la metrópoli sudanesa persiguiendo a los huidos y enfrentándose a quienes oponen resistencia en los barrios residenciales, donde se han levantado barricadas.

Por el fin del régimen

La situación política de Sudán permanece en un 'impasse' desde que el presidente Al-Bashir renunció el 11 de abril. Las protestas por el alza de los precios de productos básicos, que había provocado manifestaciones en los primeros meses del año, dieron lugar a una movilización multitudinaria que reclamaba el fin del régimen. Las fuerzas armadas iniciaron conversaciones con representantes de los partidos, pero se resistieron a la creación de un ente interino dirigido por la sociedad civil.

El teniente general Abdelfatah al-Burhan, líder del CMT, mencionó, sin proporcionar más detalles, la apertura de una investigación sobre los hechos durante la intervención televisada en la que se anunciaron los comicios. Los interlocutores políticos han llamado a la huelga general y Estados Unidos ha mostrado su intención de propiciar nuevas conversaciones, pero existe la convicción de que el Gobierno militar se encuentra ahora en una situación de fuerza gracias al apoyo expreso de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, los nuevos aliados de Jartum.