El mandatario obliga a dimitir al fiscal general Sessions

R. C. WASHINGTON.

El fiscal general, Jeff Sessions, entregó ayer su carta de dimisión a Donald Trump a requerimiento del propio presidente. Su marcha obligada pone fin a una relación marcada por las tensiones provocadas por la investigación del Departamento de Justicia sobre los supuestos vínculos de la campaña del líder republicano con Rusia. «A petición suya, presento mi renuncia», rezaba la misiva que Sessions hizo llegar al jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly.

Sessions reivindicó que había trabajado estos dos años «para implementar la agenda basada en el Estado de Derecho que fue parte central de la campaña (de Trump) para la Presidencia». «Ha sido un honor», se despidió.

Trump confirmó su relevo vía Twitter. «Estamos encantados de anunciar que Matthew G. Whitaker, jefe de Gabinete del fiscal general (...), será el nuevo fiscal general interino. Servirá bien a nuestro país», escribió, al tiempo que indicó que el reemplazo definitivo de Sessions se decidirá más tarde. Además, dio las gracias a Sessions «por sus servicios». «Le deseo que le vaya bien», añadió el mandatario norteamericano.

Jeff Sessions

Desde las filas demócratas surgieron de las primeras voces en demanda de una explicación detallada sobre el cese de Sessions. Jerry Nadler, virtual candidato a presidir la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, se preguntó por «la razón de Trump para quitar a Sessions». «¿Quién tendrá autoridad sobre la investigación del fiscal especial?», manifestó.

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