Macron y Zuckerberg debaten el control del contenido de odio en redes sociales

Mark Zuckerberg. :: afp/
Mark Zuckerberg. :: afp

P. ROSAS

parís. Francia quiere poder regular el contenido de odio que se difunde en internet y obligar a las redes sociales a asumir una mayor responsabilidad a la hora de controlar aquello que se publica en sus páginas, especialmente en Facebook. Cómo conseguirlo no es sencillo y es precisamente lo que ayer discutió el presidente, Emmanuel Macron, con el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, al que recibió en el palacio del Elíseo.

El objetivo del Gobierno francés es poner en marcha una ley que obligue a las redes sociales a retirar en 24 horas el contenido que haya sido denunciado, bajo pena de fuertes multas. Macron busca, además, elevar esta regulación a nivel europeo, un objetivo con el que Zuckerberg se mostraba ayer de acuerdo. Ambos coinciden en que los poderes públicos deber jugar un papel más activo en la regulación de internet.

Hace un año, Zuckerberg aceptó abrir las puertas de Facebook a funcionarios franceses para que pudieran estudiar cómo se detectan y se retiran de la web este tipo de contenidos perniciosos. El resultado de su misión se ha traducido en un informe, que pide más acceso a los algoritmos de las plataforma y recomienda que se permita a una institución independiente auditar a estas compañías si no consiguen controlar los mensajes de odio.

Facebook ha sido muy criticada en los últimos meses por su lentitud a la hora de eliminar los vídeos de la matanza de Christchurch, en Nueva Zelanda, que dejó 50 muertos. Ayer, en su encuentro con Macron, Zuckerberg sugirió que, más que centrarse en un plazo de tiempo para retirar los contenidos, los esfuerzos deberían centrarse en evitar su viralidad, impidiendo, por ejemplo, que puedan compartirse. El calendario para la puesta en marcha de la nueva legislación sobre redes sociales aún no ha sido cerrado.