Macron minimiza la baja de sus ministros más populares

El presidente de la Asamblea francesa y una deportista cubren las dimisiones de los famosos Hulot y Flessel

FERNANDO ITURRIBARRIA CORRESPONSAL PARÍS.

Emmanuel Macron ha limitado al mínimo el reajuste de Gobierno provocado por las dimisiones sorpresivas de Nicolas Hulot, su ministro más conocido, y de Laura Flessel, la más popular. El presidente francés se contentó con un simple cambio de cromos. El ecologista reformista François de Rugy deja la presidencia de la Cámara de Diputados para ocupar la vacante en Medio Ambiente que deja el mediático expresentador televisivo y la excampeona mundial de natación Roxana Maracineanu, nacida en Rumanía, releva en Deportes a la excampeona olímpica de esgrima, que ayer renunció por deudas fiscales de la empresa que gestiona sus derechos de imagen.

A los 44 años, De Rugy pasa de ser la cuarta figura jerárquica del Estado a número tres del Gobierno al hacerse cargo de la cartera de Transición Ecológica y Solidaria. Político profesional con fama de oportunista, ofrece más garantías de disciplina y lealtad institucional que Hulot, un bicho raro procedente de la sociedad civil que nunca se sintió cómodo en la gobernanza de un departamento asediado por los grupos de presión nucleares, agrícolas e industriales. Suple el déficit de notoriedad respecto a su predecesor con pragmatismo, cintura y experiencia en los resortes del poder.

El sustituto de Hulot, encuadrado en la corriente centroizquierda del partido presidencial La República En Marcha, rompió en agosto de 2015 con Los Verdes por la «deriva izquierdista» de sus camaradas y su decisión de no participar en el Gobierno del socialista Manuel Valls.

Disfrazada de motivos personales, la dimisión de Flessel obedeció en realidad a las decenas de miles de euros disimulados al fisco en los tres últimos ejercicios, según la prensa. Su sustitución por Maracineanu, a la que el Gobierno había encomendado en julio una misión sobre el elevado número de ahogados registrado en Francia, ratifica la voluntad de Macron de contar con personajes de la sociedad civil. Pero pierde con los trueques. El 18% de los franceses confiesa no conocer a Hulot mientras que el 41% tenía una buena opinión de la doble campeona olímpica de esgrima.

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