El Kremlin desactiva la protesta por Golunov antes de que se convierta en permanente

Al menos 400 detenidos en la marcha que reclamó la libertad de los presos políticos y la fabricación de una acusación falsa contra el periodista

RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSALMOSCÚ.

La manifestación convocada ayer en Moscú exigiendo la libertad de los presos políticos en Rusia y castigos ejemplares para los policías corruptos que pretendían haber amañado una causa criminal contra el periodista de investigación ruso, Iván Golunov, presentándole como un vulgar traficante de drogas, no ha logrado ser una concentración masiva, pese a que participaron varios miles de personas.

La Policía lo impidió cortando calles enteras, aislando y atomizando a los manifestantes y, sobre todo, practicando más de 400 detenciones, entre ellas las de varios periodistas rusos y extranjeros y la del opositor número uno, Alexéi Navalni. Hubo también alguna que otra carga policial violenta y varios aporreamientos gratuitos de personas que no ofrecían ninguna resistencia y que incluso parecía que simplemente pasaban por allí sin haber dado muestras visibles de estar protestando.

De hecho, en la manifestación de ayer no hubo pancartas. Más bien algún pequeño cartel que repetía varias de las consigna más coreadas: «¡Abajo el Estado policial!» y «¡Libertad para los presos políticos!». También se gritó «¡Somos Iván Golunov!», palabras que igualmente figuraban en camisetas según el modelo de las portadas solidarias con las que aparecieron el lunes los rotativos rusos Védomosti, Kommersant y RBK.

El gran impulso que en los últimos días adquirió el movimiento de solidaridad con Golunov, que terminó siendo puesto el martes en libertad y al que se le han retirado los cargos por «tráfico de drogas», pretendía haberse convertido en una protesta permanente y multitudinaria para arrancar otras concesiones al Kremlin.