Kim Jong-un desafía a Trump con una prueba militar y una cumbre con Putin

JOYCE LEE SEÚL.

Estados Unidos comprobó ayer que Kim Jong-un conserva capacidad de iniciativa en el largo y complicado proceso para conseguir que renuncie a su programa nuclear. En una sola jornada, el líder norcoreano asistió a una prueba militar y el Kremlin confirmó que celebrará una cumbre a finales de este mes en Moscú con el presidente ruso, Vladímir Putin. Además, Corea del Norte exigió a la Casa Blanca que retire del proceso negociador al secretario de Estado, Mike Pompeo, y lo sustituya por un representante «más maduro».

No es el dato más relevante para medir el nivel del estancamiento en el diálogo entre EE UU y Corea del Norte que puso de manifiesto el abrupto fin de la cumbre de Hanoi, pero el hecho de que Pyongyang diga a los cuatro vientos que ya no quiera tratar con Mike Pompeo ha tenido que desagradar a Donald Trump. La agencia oficial KCNA recogió unas declaraciones del ministro de Exteriores, Kwon Jong-gun, en las que subrayaba que las conversaciones «seguirán mal mientras Pompeo meta las narices en ellas».

Así que en caso de nuevos encuentros, el canciller norcoreano desearía a «una persona más cuidadosa y madura en la comunicación con nosotros». Parece que en Pyongyang molestó especialmente que Mike Pompeo se refiriese a Kim como «tirano» en una reciente comparecencia ante el Congreso. Ya en el pasado los norcoreanos lo habían acusado de emplear «métodos de gángster», aunque el secretario de Estado no se prodigue en menciones a la falta de respeto de los derechos humanos de su interlocutor.

La de ayer fue una jornada agotadora para la propaganda norcoreana, que difundió también la supervisión por parte de Kim de la prueba de un arma táctica, sin ofrecer más detalles. Los expertos especularon con que podía tratarse de un misil de crucero.