Johnson remató al embajador en Washington

El ya exembajador Kim Darroch, con el entonces canciller británico, Boris Johnson, en una visita a Washington en 2017. :: michael reynolds / efe/
El ya exembajador Kim Darroch, con el entonces canciller británico, Boris Johnson, en una visita a Washington en 2017. :: michael reynolds / efe

Kim Darroch presentó su dimisión después del veto explícito de la Casa Blanca y de que el favorito a suceder a May le negara su apoyo

MERCEDES GALLEGONUEVA YORK.

Una muesca más para la pistola de Donald Trump y sus aliados del 'Brexit'. Después de tres días bajo el fuego enemigo, el embajador británico Kim Darroch presentó su dimisión ayer, dejando tras de sí un duelo de lamentos por la pérdida de los valores y principios británicos, que han sucumbido a la presión del matón estadounidense.

Donald Trump lo inutilizó en el cargo al anunciar el lunes que su Administración no trabajaría con este «tonto» y «petulante», pero fue Boris Johnson en el debate del martes por la noche el que le dio el tiro de gracia al priorizar las buenas relaciones con EE UU. Sin el apoyo del favorito a suceder a Theresa May el próximo día 24, e incapaz de ejercer sus funciones ante el veto de la Casa Blanca, Darroch prefirió retirarse con honor a morir con las botas puestas.

«Entiendo que quiera aliviar la presión sobre su familia y sus colegas de la Embajada», le respondió el subsecretario del Foreign Office Simon McDonald, que aceptó su dimisión «con un profundo arrepentimiento personal en nombre del servicio diplomático». Los ataques que ha sufrido el embajador tras la publicación de cables de consumo interno en los que ofrecía su impresión más franca sobre el presidente Donald Trump han dejado temblando al resto del cuerpo diplomático, que teme sufrir la misma suerte si se producen más filtraciones.

McDonald admitió que ha tenido que reunirse con varios de ellos para calmarlos y ha prometido una investigación concienzuda, que ya lleva a cabo la policía. Algunos de los mensajes de Darroch, en los que llamaba al presidente Trump «inepto», «inseguro» y «patoso», iban dirigidos a apenas cuatro o cinco personas, en las que se ha centrado la investigación.

Filtración maliciosa

«Usted simplemente estaba haciendo su trabajo», defendió McDonald a Darroch en respuesta a su carta de dimisión, tras alabarle como «uno de los mejores» que «ha sido víctima de una filtración maliciosa». Nadie tiene dudas de esto último, ni de que el objetivo iba más allá de tumbarle. Los partidarios del 'Brexit' buscan una cara afín en Washington con la que estrechar los lazos directos con Trump, que ha expresado públicamente su preferencia por Nigel Farage. El daño colateral parecen ser «los valores y principios» británicos, que la clase política de ese país no ha sabido defender, recriminó May al pedir a la Cámara de los Comunes una reflexión profunda.

Para la oposición laborista, «el que hayan intimidado a sir Kim Darroch para dejar el puesto con los berrinches de Donald Trump y la patética respuesta del lamebotas de Johnson es una vergüenza para nuestro país y convierte a nuestro Gobierno en un hazmerreír» bramó la encargada de exteriores en la oposición Emily Thornberry. «Imagínate a Churchill permitiendo esta humillación servil y adulante del ego del presidente estadounidense sin que nadie levante la voz».

La incógnita ahora es si la primer ministra saliente se apresurará a nombrar a un sustituto en las escasas dos semanas que le quedan en el Gobierno o dejará la tarea a su sucesor. Su portavoz no ha querido aclararlo y se ha limitado a decir que se producirá «en su debido momento». Tampoco la Casa Blanca se ha hecho eco, de momento, de la victoria. Solo el jefe de Gabinete del vicepresidente Mike Pence ha dado el visto bueno a la decisión de Darroch, que considera «lo correcto», zanjó Marc Short.

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