Indignación en Rusia por el 'caso Skripal'

Boshirov y Petrov, captados el 4 de marzo en Salisbury. :: afp/
Boshirov y Petrov, captados el 4 de marzo en Salisbury. :: afp

El Kremlin, que ofrece colaboración, cree «inadmisible» que se le vincule con la muerte de un exespía en Reino Unido

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

El Kremlin no solo vuelve a negar su implicación en el envenenamiento del exagente ruso Serguéi Skripal y su hija, el pasado mes de marzo en Salisbury, con la sustancia de uso militar Novichok, sino que considera además «inadmisible» que se acuse de ello al presidente Vladímir Putin y al poder ruso en su conjunto. «Cualquier acusación contra el poder ruso es para nosotros inadmisible», advirtió ayer el portavoz de la Presidencia, Dmitri Peskov, en una comparecencia ante los medios de comunicación.

Según sus palabras, «ni las autoridades de más alto rango ni los responsables de niveles inferiores tienen nada que ver con lo que pasó en Salisbury». «Lo hemos dicho varias veces y lo reiteramos una vez más: Rusia nunca tuvo ni tiene nada que ver con los acontecimientos de Salisbury, no está implicada en absoluto», subrayó Peskov.

El secretario de Estado de Seguridad británico, Ben Wallace, declaró ayer a BBC Radio que, puesto que es el Estado ruso y su Gobierno quien «controla y financia» el GRU, el servicio de Inteligencia militar, es Putin «en última instancia» el responsable de todas las operaciones que lleve a cabo, por ser el presidente del país». «No creo que nadie pueda decir que Putin no controla el Estado», añadió Ben Wallace.

La primera ministra Theresa May afirmó el miércoles que los dos sospechosos del ataque contra los Skripal, Alexánder Petrov y Ruslán Boshirov, son agentes del GRU, órgano que, tal y como explicó Wallace, «no actúa por su cuenta (...) está supeditado a las Fuerzas Armadas, al Ministerio de Defensa de ese país y, por tanto, al Kremlin y a la oficina del presidente».

Scotland Yard y la Fiscalía británica anunciaron el miércoles haber recogido suficientes pruebas para acusar a Petrov y Boshirov del envenenamiento de Skripal y de su hija Yulia. Después, May hizo una declaración ante la Cámara de los Comunes vinculándolos al GRU y sugiriendo que su misión «casi con seguridad» tuvo que haber recibido el visto bueno de las máximas autoridades rusas. Fotos de los dos presuntos agentes fueron a continuación distribuidas y se emitió una orden de detención internacional.

Petición oficial

Pero, en Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, negó cualquier vinculación de Rusia con el asunto y señaló que ni los nombres ni las fotografías de los sospechosos «nos dicen nada». La Cancillería rusa citó al embajador británico en Moscú y le exigió las huellas dactilares de los dos hombres acusados por Londres, algo que figura en la base de datos, ya que es uno de los requisitos para cualquier persona que solicite un visado al Reino Unido.

Peskov dejó ayer claro que en Moscú hay disposición a colaborar con Londres en la investigación del caso y en la localización de Petrov y Boshirov, pero, para ello, tendrá que haber una petición oficial. «Para verificar la identidad de ambos y tener una base legal necesitamos que la parte británica lo pida», aseguró el portavoz de la Presidencia rusa, quien lamentó que Londres se haya negado hasta ahora a solicitar cualquier tipo de ayuda de Moscú.

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