Hungría se enfrenta al portazo de Bruselas

La Policía húngara devuelve a Serbia a emigrantes llegados a la frontera en una imagen de archivo. /  REUTERS
La Policía húngara devuelve a Serbia a emigrantes llegados a la frontera en una imagen de archivo. / REUTERS

La Eurocámara decide mañana si da el primer paso para dejar sin voto en la UE a Budapest por las medidas reaccionarias de Viktor Orban

SALVADOR ARROYO BRUSELAS.

El controvertido Viktor Orban, primer ministro húngaro, tendrá que escuchar hoy en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo un torrente de reproches y acusaciones que no le resultan desconocidos. Las restricciones a la independencia de jueces y periodistas que ha impuesto en su país o la cascada de medidas restrictivas a la inmigración, con tintes xenófobos, son algunas de las píldoras que se le lanzarán como ejemplos de la violación de los derechos fundamentales y las libertades civiles con las que ahora Europa pretende acabar.

Advertencias ha habido muchas. Se quiere dar un golpe sobre la mesa; revertir decisiones reaccionarias que denotan autoritarismo ¿Cómo? Con un texto conocido como 'informe Sargentini' (por su ponente, la eurodiputada holandesa del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea Judith Sargentini) que es el que hoy se somete al debate de los europarlamentarios después de que en julio consiguiera superar el filtro de la comisión de Justicia y Libertades Civiles.

Si logra el 'sí' con mayoría absoluta de la Cámara (la votación tendrá que esperar a mañana) arrancaría el proceso para activar el artículo 7 del Tratado de la UE, un complejo y largo procedimiento que -si no se produce una marcha atrás en Budapest-, al final del camino, dejaría a Hungría sin derecho a voto en el Consejo de jefes de Estado y de gobierno. El país-timonel del conocido como Grupo de Visegrado (del que forman parte también Polonia, la República Checa y Eslovaquia) se quedaría sin voz en las instituciones comunitarias.

Pero, eso sí, al final de un camino muy, muy largo. El 'sí' en la Eurocámara sería solo el primer paso de una fase puramente preventiva. Una pequeña tirita, que también lleva hoy Polonia (colocada, en su caso, directamente por la Comisión Europea). El Consejo de la UE aún tendría que pulsar el botón y los 'afines' se resistirían.

Papelón para el PPE

El hecho de que la reprobación a Orban -que podrá intervenir en el debate de hoy- se vaya a canalizar en el Parlamento Europeo sí plantea un papelón para el Partido Popular Europeo (PPE) del que Fidesz, la formación de Orban, es uno de sus miembros más destacados (e incómodos). A apenas ocho meses de las elecciones, ¿será sacrificado o no? De momento el PPE ha dado libertad de voto a sus integrantes, lo que evidencia una clara división interna de la familia conservadora. El dilema pasa a ser individual.

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