La huelga indefinida agrava el pulso entre militares y oposición en Sudán

Pacientes esperan atención en un hospital de la capital sudanesa en el que los médicos siguen el llamamiento a la desobediencia civil. :: afp/
Pacientes esperan atención en un hospital de la capital sudanesa en el que los médicos siguen el llamamiento a la desobediencia civil. :: afp

G. ELORRIAGA

El miedo ha hecho mella en los habitantes de Jartum, la capital sudanesa, tras los enfrentamientos que tuvieron lugar ayer, en el segundo día de la huelga general indefinida anunciada por las Fuerzas para la Libertad y el Cambio (FFC), la coordinadora opositora. Las tiendas permanecieron cerradas y el transporte dejó de funcionar, incluidos los vuelos internacionales, ante el clima de inseguridad que sufre el país africano.

La medida fue decidida por los partidos contrarios al régimen militar en protesta por la muerte el día 3 de más de 100 manifestantes que permanecían en las inmediaciones del cuartel general del Ejército y la ruptura de las negociaciones con el Consejo de Transición Militar. Al menos cuatro personas perdieron la vida mientras permanecían en las barricadas levantadas por los activistas prodemocracia.

La represión indiscriminada ha dinamitado la posibilidad de un acuerdo pacífico para la creación de un gobierno de mayoría civil y la celebración de elecciones. La irrupción de las Fuerzas de Apoyo Rápido, una fuerza paramilitar a la que se achaca la comisión de numerosas atrocidades en la región de Darfur, evidencia la negativa del aparato castrense a ceder el poder y el papel preponderante de Mohammed Hamdan Daqlo, jefe de esta milicia. Los testigos aseguran que estas patrullas se han desplegado por las calles de la capital y las principales ciudades atacando y robando a los viandantes. La desarticulación de estos grupos, vinculados al régimen del antiguo dictador Omar al-Bashir, era una de las principales demandas de la coalición opositora.

Egipto y Arabia Saudí

El Gobierno militar no se amilana ante el primer éxito del paro nacional y achaca la paralización de las actividades a la aparición de 'bandas criminales' que, según sus tesis, fuerzan a la población al seguimiento de la iniciativa opositora. El nuevo talante de los oficiales también se demuestra en el encarcelamiento y expulsión a la vecina Sudán del Sur de los líderes del SPLM-N Agar, una de las guerrillas que operan en las provincias meridionales, proclives a la secesión.

El anuncio de conversaciones para pacificar el territorio fue una de las primeras medidas tomadas tras la destitución del tirano. Sudán se encuentra afectado por varios conflictos armados tanto en el oeste como el sur de su territorio. Las expeditivas últimas medidas, muestra de un súbito endurecimiento político, revelan la preponderancia del ala dura del Ejército, apoyado, al parecer, por los gobiernos igualmente intransigentes de Egipto y Arabia Saudí.