Hong Kong no se asusta ante China y recobra las protestas pacíficas

Miles de hongkoneses reclamaron ayer más democracia en el parque Victoria de la ciudad. :: AFP/
Miles de hongkoneses reclamaron ayer más democracia en el parque Victoria de la ciudad. :: AFP

Cientos de miles de personas desafían a Pekín y protagonizan una de las manifestaciones más multitudinarias en demanda de democracia

PABLO M. DÍEZ

hong kong. Ni la lluvia ni la amenaza de las tropas chinas al otro lado de la frontera frenan las protestas en Hong Kong. Desafiando la prohibición de la policía, la gran manifestación convocada ayer en el parque Victoria inundó las calles del centro de la isla con cientos de miles de personas, que desfilaron bajo el aguacero cantando proclamas contra el Gobierno y la policía y pidiendo democracia. Junto a las marchas de junio, también contra la ley de extradición a China, fue una de las multitudinarias que se recuerdan, con 1,7 millones de asistentes según los organizadores, que la policía reduce a 128.000. Aunque las autoridades solo habían autorizado una concentración dentro del parque, sus organizadores ya habían avanzado su intención de seguir adelante con la marcha prevista hacia el Distrito Central. Desbordando el perímetro del parque, la multitud se desparramó por las calles adyacentes a pesar de la tormenta.

Pidiendo a gritos la dimisión de la jefa del Gobierno local, Carrie Lam, y «democracia ya» en Hong Kong, cientos de miles de personas volvieron a protagonizar otra jornada histórica. Desde principios de junio, la ciudad se ha levantado contra la ley de extradición a China, que ha sido suspendida pero no retirada, como piden los manifestantes. Debido a la falta de respuesta del Gobierno, lo que empezaron como marchas pacíficas ha derivado en una guerrilla urbana que cada fin de semana se enfrenta a la policía. Su 'bombardeo' de gases lacrimógenos para dispersar las protestas ha sido muy criticado por la la sociedad hongkonesa.

«Esto ya no va de política, sino de la propia conciencia y la humanidad», decía una mujer con una pegatina en el pecho con los dos caracteres de la primera palabra. A pesar del veto policial, que no suele ser habitual para este tipo de manifestaciones pero en este caso argumentaba el riesgo de violencia, los hongkoneses respondieron en masa al llamamiento de los organizadores, el Frente Civil para los Derechos Humanos en una marcha que se desarrolló durante ocho horas, de dos de la tarde a diez de la noche.

«Esta es una manifestación pacífica y no había ningún motivo para prohibirla. Con ella queremos decirle a la policía que no nos intimida con su violencia y a la jefa del Gobierno, Carrie Lam, que no nos amenace con el desastre económico», explicaba en cabeza de la marcha uno de sus promotores, el veterano activista Lee Cheuk-yan. Consciente de la acampada de la Policía Armada china en la frontera con la vecina ciudad de Shenzhen, aseguraba que «necesitamos salir a la calle para mostrarle al mundo que no tenemos miedo del Partido Comunista. Están preparando tropas, pero nosotros somos pacíficos». Aunque Lee Cheuk-yan no cree que «Xi Jinping se atreva» a enviarlas, dejó claro que «tenemos que estar preparados para lo peor, y la mejor manera es que salga a la calle más gente para mostrar nuestra determinación».

Como vicepresidente de la Alianza de Apoyo a los Movimientos Democráticos y Patrióticos de China, Lee sabe bien de lo que habla. Hace treinta años, viajó a Pekín para ayudar a los estudiantes que se manifestaban en Tiananmen y fue detenido por el régimen, que lo interrogó durante tres días hasta que le permitió volver a Hong Kong. Tres décadas después, el mundo pocos creen que pueda repetirse una masacre como aquella. Tras finalizar la marcha, grupos de jóvenes siguieron ocupando la avenida frente al Gobierno, escenario de la Revuelta de los Paraguas en 2014. Al filo de la medianoche, y antes de que llegara la policía con el camión con cañón de agua que tenía preparado, se marcharon pacíficamente, como habían prometido. Acababa así un fin de semana sin violencia.