Hollywood llama a frenar la elección del primer alcalde neonazi de Alemania

Un centenar de cineastas piden a los ciudadanos de Görlitz, lugar de rodaje de numerosos filmes, que reflexionen antes de acudir a las urnas

JUAN CARLOS BARRENABERLÍN.

Nunca la pequeña localidad sajona de Görlitz había tenido tanta atención mediática. La posibilidad de que los populistas y ultranacionalistas de la Alternativa para Alemania (AfD) consigan hoy su primer alcalde en la más oriental de las ciudades germanas ha disparado las alarmas incluso en Hollywood. Actores, productores y realizadores de renombre internacional, entre ellos varios ganadores del preciado Oscar, han suscrito una carta abierta a los ciudadanos de la histórica ciudad para pedir que reflexionen antes de acudir a las urnas.

«No os dejeis llevar por el odio y la hostilidad, la discordia y la marginación», advierte el llamamiento iniciado por Michael Simon de Normier, coproductor de la película 'The Reader'. Que el candidato de AfD, Sebastian Wippel, se convierta en el primer alcalde populista de Alemania sería «una señal equivocada para el mundo», afirma el manifiesto, suscrito por más de un centenar de estrellas del cine, algunos premiados con el Oscar como Stephen Daldry o Brigitte Broch.

Y es que Görlitz es conocido en el mundo del séptimo arte como 'Görliwood'. Su impecablemente restaurado núcleo histórico, con edificios que se remontan al siglo XVI, ha sido escenario de más de un centenar de películas como 'Malditos bastardos', 'The Monuments Men' o 'El Gran Hotel Budapest'. Quentin Tarantino, Cate Blanchet, Daniel Brühl o George Clooney han rodado en sus calles.

«Amamos la ciudad», declaró Simon de Normier, quien subrayó que un cambio radical en su alcaldía podría acabar con una de las fuentes de ingresos más importantes para una localidad situada en una de las regiones más deprimidas de Alemania. Pero AfD ha sabido explotar el miedo a la migración forastera y la llegada de refugiados para hacer campaña, aunque menos del 4% de la población es de origen extranjero. Una cantidad ridícula frente al 25% de Berlín.

Peligra el turismo

Teniente del Ejército en la reserva, comisario de policía y antiguo diputado en el Parlamento regional de Sajonia, el populista Sebastian Wippel, de 36 años, hace honor a su papel de sheriff y ha prometido a los ciudadanos «más ley y orden».

Padre de tres hijos, Wippel ha llevado a cabo una campaña seria con el apoyo de la dirección de AfD en Berlín. El candidato ha subrayado que Görlitz es la «sala de estar» de su partido y lucha para ganar la segunda vuelta de los comicios, tras ser el más votado en la primera el pasado 26 de mayo con un 36,4% de sufragios, seis puntos más que el aspirante cristianodemócrata (CDU), Octavian Ursu, y nueve más que la representante de Los Verdes, Franziska Schubert, que quedó en tercer lugar.

Pero no solo el mundo del cine ha advertido contra un posible triunfo ultranacionalista, también los empresarios locales han hecho un llamamiento a la población para que no convierta en alcalde a Wippel y se vean frustrados los esfuerzos para convertir a Görlitz en una atractiva meta turística.

Situada al borde del río Neisse en la frontera polaca, la ciudad se vió partida en dos al fin de la segunda Guerra Mundial. Zgorzelec se llama la mitad polaca de Görlitz, a la que se llega cruzando un simple puente peatonal y que recibe a los turistas con terrazas y restaurantes a la orilla del Neisse.

Comer en Zgorzelec y tomar el café en Görlitz es algo habitual. Ambas localidades se encuentran hermanadas y trabajan juntas para el desarrollo común, para lo que ya en 1998 se declararon ciudad europea unida. Una ciudad que reúne más de 4.000 edificios restaurados con mimo del gótico, renacimiento, barroco y modernismo y ofrece una insólita visión de más de 500 años de arquitectura centroeuropea. Situada en el triángulo fronterizo que forman Alemania, Polonia y la República Checa, Görlitz es también punto de partida para visitar otras ciudades históricas en los países vecinos.

Entre tanto, los llamamientos a detener el avance populista han surtido efecto. Los partidos que quieren impedir la llegada de Wippel al poder municipal, todos los demás, han hecho piña con el respaldo de una activa alianza ciudadana. La fracasada candidata de Los Verdes, Franziska Schubert, pero también el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y La Izquierda han pedido a sus seguidores que acudan en masa a votar por el aspirante cristianodemócrata y frustrar así la posibilidad de que AfD consiga su primer alcalde en Alemania.

Octavian Ursu, un músico de origen rumano y 51 años de edad, es la esperanza de los antipopulistas. Ursu llegó a Alemania desde Bucarest en 1990 para incorporarse como solista de trompeta a la Nueva Filarmónica de Lausacia en Görlitz, ciudad en la que, entre tanto, es una personalidad. En 2009 se afilió a la CDU y ese mismo año se convirtió en concejal de la ciudad, para cinco años después acceder al parlamento de Sajonia.

«Soy capaz de crear mayorías, algo imposible para AfD», dice Ursu, quien lamenta que los populistas hagan campaña en su contra recordando su origen extranjero: «Esperaba una campaña así de Afd. No ha sido una sorpresa».

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