Grupos parapoliciales agreden y retienen a obispos en Nicaragua

Una comitiva religiosa que acudió a Carazo para apoyar a las víctimas de ataques anteriores se ve rodeada y obligada a refugiarse en una iglesia

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

La reanudación de la Mesa de Diálogo en Nicaragua quedó ayer en el aire después de que el nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag, el cardenal Leopoldo Brenes y diez sacerdotes fueran rodeados y agredidos verbal y físicamente por encapuchados en la basílica de San Sebastián en Diarimba, en Carazo, adonde llegaron para solidarizarse y apoyar a las víctimas de un ataque armado de policías antimotines y paramilitares. En la trifulca también se vieron golpeados y robados varios periodistas.

La comitiva eclesiástica, que llegó en un microbús, fue recibida frente a la basílica con gritos de «asesinos» y «mentirosos». Consiguió entrar por la parte trasera del templo tras sufrir diversos empujones. Mientras tanto, las turbas partidarias del Gobierno de Daniel Ortega rodearon la zona para impedir la salida de los religiosos y el acceso de ayuda del exterior.

Según el 'Nuevo Diario', monseñor Silvio Báez fue golpeado y herido en un brazo. La misma suerte corrió el sacerdote Edwin Román, de Masaya, que presentaba arañazos en la mejilla y el cuello. Un joven explicó a la agencia AFP que la comitiva pasó toda la noche rodeada. «Había quizás un centenar de paramilitares fuertemente armados que nos amedrentaban con morterazos a la entrada y bombas lacrimógenas que inundaron toda la iglesia. No hemos podido dormir, no hemos podido comer, no nos hemos podido asear. Estamos esperando que vengan organismos de derechos humanos o alguien que nos venga a sacar», añadió desde la basílica.

Días pasados, una caravana similar consiguió pacificar temporalmente Masaya. Ayer no ocurrió lo mismo. Desde Managua, monseñor Rolando Álvarez, adelantó que tras los nuevos hechos, que demostrarían la falta de voluntad del Gobierno, hoy se analizaría «seriamente la continuación del diálogo nacional», aunque reiteró que «siempre, siempre, estamos apostando para que se pueda encontrar la justicia y democratización». Desde que la Mesa se instaló a mediados de mayo ha sido suspendida en tres ocasiones.

El ataque contra los representantes de la Iglesia en Carazo parece responder a la arremetida verbal que el sábado lanzó Daniel Ortega contra los obispos y a su rechazó a adelantar las elecciones, como reclama la oposición.

«Este fin de semana ha sido un horror. Tenemos como mínimo catorce fallecidos, pero pueden ser más», dijo ayer la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Vilma Núñez. La intensidad de los choques ha ido en aumento cuando Nicaragua está cerca de cumplir tres meses sumida en una crisis sociopolítica, que ha causado ya más de trescientos muertos.

Por otra parte, EE UU cerró el cerco contra Ortega al ordenar la salida de todos los familiares y personal no esencial de su Embajada y recomienda no viajar al país ni transitar por determinados lugares. La embajadora, Laura Dogu, confirmó disparos cerca de su residencia aunque aclaró que no eran contra la legación.

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