«Gracias por recordar Notre Dame, pero no os olvidéis de Los Miserables»

El final de la manifestación parisiense estaba fijado en la céntrica plaza de la República. Mientras que los primeros minutos se desarrollaron con normalidad, con eslóganes en contra de Macron y llamamientos a la revuelta popular propios de los 'chalecos amarillos', a medida que se aproximaban al final aumentaba más y más la tensión.

Como novedad, en esta ocasión los manifestantes incorporaron críticas a las grandes fortunas del país que han prometido donaciones millonarias para restaurar la devastada catedral Notre Dame y a quienes reprocharon no tener la misma generosidad con los problemas sociales del país.

«Gracias por acordaros de Notre Dame, pero no os olvidéis de Los Miserables», se leía en una pancarta que recordaba dos de las más célebres obras de Victor Hugo. Jean-Marie, profesor jubilado, insistió en que «me gusta mucho Notre Dame, soy católico, pero el mayor de los patrimonios son la mano y la cabeza que trabajan».