El Gobierno reduce a 250 el número de muertos en los atentados

P. M. DÍEZ COLOMBO.

Los atentados del Domingo de Resurrección en Sri Lanka dejaron tantos cuerpos mutilados que las autoridades no saben con exactitud el número de víctimas. Hasta ahora, la cifra oficial era de 359 fallecidos y más de medio millar de heridos. Pero el Gobierno ceilanés rebajó ayer en un centenar el número de muertos. «Podrían ser 250 o 260. No puedo decirlo con exactitud. Hay muchos restos de cuerpos y es difícil dar una cifra concreta», explicó a la agencia Reuters el director general de los servicios de salud, Anil Jasinghe. De confirmarse, es la única buena noticia en medio del caos en que se ha sumido el país.

En plena psicosis terrorista, la policía sigue buscando a los sospechosos huidos con explosivos para impedir que cometan un nuevo atentado. Pidiendo la colaboración ciudadana, ayer difundió las fotos de cuatro hombres y tres mujeres. Pero, al cabo de un rato, tuvo que retirar la imagen de una de esas mujeres porque no era ninguna terrorista. Un nuevo error que, junto a la inexactitud de la cifra de víctimas mortales, se suma a la cadena de fallos en torno a estos atentados. El más grave, sin duda, fue la descoordinación sobre las alertas terroristas que la policía venía recibiendo de India desde principios de mes, que no fueron comunicadas al Gobierno por sus disputas internas. Presionado desde la Presidencia, que niega haber recibido dichos avisos, igual que el primer ministro, ayer dimitió el secretario de Defensa, Hemasiri Fernando.

El miedo está a flor y se suceden los rumores sobre ataques inminentes, que se extienden boca a boca o por teléfono porque las redes sociales más populares, como Facebook y WhatsApp, siguen bloqueadas para no propagar noticias falsas ni mensajes de odio. Para ayudar a la policía en sus controles, el Ejército y las fuerzas especiales se han desplegado por las calles mientras el Gobierno mantiene cerradas las escuelas e insta a los oficinistas a volver pronto a casa y evitar aglomeraciones. La Iglesia ha suspendido sus misas hasta nuevo aviso.

Hoy viernes, día de oración para los musulmanes, será una jornada decisiva para comprobar la seguridad y la creciente tensión religiosa, que se ha exacerbado ante el temor a una venganza contra las mezquitas por la carnicería de la Pascua de Resurrección.