El Gobierno español asegura que no respaldará ningún golpe militar

El Ejecutivo pide que se evite el derramamiento de sangre en un país en el que residen cerca de 200.000 españoles

ANDER AZPIROZ MADRID.

España afronta con la máxima cautela la llamada de la oposición venezolana a derribar el régimen bolivariano, lo que según ha señalado el Ejecutivo de Nicolás Maduro supone un intento de «golpe de Estado».

La ministra portavoz, Isabel Celaá, mostró ayer la preocupación del Gobierno ante la posibilidad de que se produzca un enfrentamiento armado en un país en el que residen en torno a 200.000 españoles. «Deseamos con todas nuestras fuerzas que no se produzca un derramamiento de sangre. Apoyamos un proceso democrático pacífico en Venezuela. Apostamos por la celebración inmediata de elecciones para la elección de un nuevo presidente», señaló Celaá tras la celebración del Consejo de Ministros. El cualquier caso, la portavoz del Ejecutivo afirmó que España no apoyará el uso de la violencia para derrocar al régimen bolivariano. «La solución para Venezuela -destacó- tiene que venir de la mano de un movimiento pacífico, de elecciones democráticas. Por tanto, España no respalda ningún golpe militar». Celaá también informó de que el presidente del Gobierno sigue «muy de cerca» el desarrollo de esta crisis y que Exteriores «ha activado todos los cauces consulares de protección» de la colonia española.

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, explicó en declaraciones a Efe que «ambos bandos están llamando a la movilización de sus partidarios» después de que «parte del Ejército haya realizado una operación de fuerza como es la liberación de Leopoldo López». El jefe de la diplomacia española añadió que el general Vladimir Padrino, ministro de Defensa venezolano, «sigue manteniendo su apoyo» a Maduro.

Peticiones de la oposición

Madrid lidera la posición de la Unión Europea en torno al conflicto venezolano. De hecho, Pedro Sánchez pactó con París y Berlín el ultimátum que los Veintiocho dieron a Maduro el pasado enero para que convocara unas elecciones libres y transparentes en el país. Tras la negativa de Caracas, España y los socios comunitarios reconocieron al opositor Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. No obstante, el Ejecutivo se ha desmarcado en todo momento de las peticiones de la oposición, bien recibidas en países como Estados Unidos o Brasil, para llevar a cabo una intervención armada en el Estado latinoamericano.

Los encontronazos entre Madrid y las autoridades de Caracas han sido una constante desde que Maduro asumió el poder, tras la muerte de Hugo Chávez en 2013 a causa de un cáncer. Tras una ruptura total durante los Gobiernos de Mariano Rajoy -que llegó incluso a la retirada de embajadores-, el PSOE llegó a la Moncloa el pasado junio con una propuesta de diálogo al Ejecutivo venezolano que quedó en nada después del reconocimiento a Guaidó por parte de Sánchez. Maduro acusó entonces al mandatario español de plegarse ante Donald Trump.